Nacidos en Suiza y sin derecho a voto
Basilea rechaza otorgar ese 'privilegio' a los ciudadanos de origen extranjero
El Mundo, , 27-09-2010Especial para EL MUNDO
David tiene seis años y nació en Basilea, al igual que sus padres. Sin embargo, cuando cumpla 18 no podrá ejercer el derecho al voto porque sus abuelos nacieron en España. Al no tener sangre suiza pura se le considera oficialmente extranjero. Esa supresión democrática cambiará sólo si pasados unos años cumple una serie de estrictos requisitos para nacionalizarse, aunque ayer sus convencinos hubieran podido cambiar su suerte si hubieran votado sí en referéndum vinculante.
La votación, celebrada a raíz de una iniciativa popular, pretendía dar el derecho de voto a los extranjeros y a los suizos no naturalizados en las elecciones municipales y cantonales si probaban que habían residido en Basilea durante cinco años. Sin embargo, el 80,1% decidió que las cosas siguieran como están.
David es sobrino de Daniel Ordás, uno de los líderes de la iniciativa popular. Ayer este abogado suizo de origen asturiano mostraba su «tristeza» al conocer los resultados, pero aseguraba que volverán a intentarlo en unos años.
«Lo lógico es que las personas que tienen que atenerse a las leyes sean las que las voten», explicaba Ordás, resaltando que «no es normal» que el 34% de la población de Basilea, que «además paga religiosamente sus impuestos» esté excluido de la toma de decisiones que le afectan sólo por no tener pasaporte helvético.
«Ahora, nuestra democracia está sólo al 66%», decía Beat Jans, del Partido Socialista, una de las formaciones que apoyaba la iniciativa. De su lado también estaban los socialdemócratas, los Verdes y los sindicatos, entre otros.
De opinión muy distinta era Sebastian Frehner, líder del Partido Popular suizo (SVP) en Basilea. «Con esta iniciativa le daríamos el derecho al voto a personas a las que no les importa nada, que no están integradas, que no saben cómo funciona el proceso político y que ni siquiera hablan nuestro idioma», decía antes de la votación. «No queremos que ese tipo de gente decida».
Lo curioso, como recuerda su oponente Beat Jans, es que los alemanes son el primer grupo de foráneos de este cantón fronterizo y, la mayoría de ellos son profesionales altamente cualificados.
Si hubiera ganado el sí, Basilea se hubiera convertido en el primer cantón de la Suiza alemana en dar el derecho a voto a los extranjeros, una condición que ya existe en casi todos los municipios de la Suiza francesa y en los cantones de Nêuchatel y Jura.
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