El IX Festival Asia muestra las diferentes culturas lejanas que ya conviven con los barceloneses en los barrios de la ciudad

La atracción de lo oriental

La Vanguardia, , 27-09-2010

RAÚL MONTILLA – Barcelona

EL ESCENARIO Los alrededores del Macba se tiñeron de música y aromas de los países de Asia

LA INTEGRACIÓN El festival sirve también para que los asiáticos se sientan parte de la ciudad
El japonés Leonard Eto en el escenario principal de la plaza de los Àngels protagonizaba ayer al mediodía su espectáculo de percusión mientras que, tan sólo a unos metros, los miembros de la comunidad sij subidos en una pasarela mostraban sus mejores galas y sus costumbres, cómo saludar a los mayores. Al lado, clases de cocina asiática, talleres de caligrafía o de maquillaje corporal, sin olvidar los espectáculos dedicados a los más pequeños. Incluso los bebés tenían un espacio con música relajante.

El marco era el IX Festival Asia, que se despedía ayer de Barcelona con un día repleto de actividades en el entorno del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Macba). Una excusa para conocer un poco más Asia y a la más de una decena de comunidades de este continente, de diferentes países, de diferentes culturas, que residen en Barcelona. Una excusa también para conseguir una mayor integración de todos en el marco de la Mercè. “Participan en la gran fiesta de la ciudad, celebrándola también, acercando su cultura a toda la ciudadanía. La oferta del festival es para todos, aunque también se hace pensando en las diferentes comunidades y en las propuestas que también les pueden atraer”, explicaba ayer el coordinador del festival, Alejandro Algaba, pensando en la actuación del día anterior: la de los chinos Shan Red Band, un grupo de folk-rock del gigante asiático que actuaba en la catedral. La primera vez que visitaban Europa. Todo un fenómeno en China que el sábado descubrió Barcelona.

“Hay muchas cosas que desconocemos todavía de estos países. Por eso venimos hoy. Lo asiático atrae mucho. Además, así aprovechamos también la riqueza cultural que tiene esta ciudad”, comentaba Marc, junto a su mujer, Tere, y su hijo Nil, de dos años, que no perdía detalle, sentado en el suelo, de la sesión de cuentacuentos en el pasaje de las Escultures. “Es una forma de viajar al continente asiático cogiendo el metro y ver que los pakistaníes no sólo venden latas de cerveza en la Rambla”, añade Marc.

Durante toda la mañana, el entorno del Macba era un ir y venir de miembros de la comunidad nepalí, filipina, china, japonesa, bengalí, pakistaní, india, sij o incluso de Mongolia. Algunos sólo eran visitantes. Otros debutaban como artistas – caso de los mongoles, una de las incorporaciones de este año-,y por eso también se percibían nervios. Era el último día de la Mercè y el último día del festival organizado por la Casa Asia. Y a algunos les tocaba ser embajadores de su cultura en el momento de la despedida. Un día grande que ponía fin a más de diez días de festival y a una cuarentena de propuestas culturales. Una despedida en las que no faltaban estrellas asiáticas, una de las más destacadas, Abrar-ul-Aq, todo un fenómeno del bhangra pop en Pakistán.

“Así se escribe amor”, le enseñaba Laia a sus padres, una de las centenares de barceloneses que participaban en alguno de los numerosos actos. La niña se acercaba con su papel a un plafón próximo al taller de caligrafía asiática para pegarlo, como había otros muchos. “Es una muestra de la multiculturalidad de Barcelona”, comentaba Pau, su padre. “Ya la vive en la calle, y es bueno que la conozca y la respete”, decía mirando a su hija. “Es una forma de que todo el mundo conozca nuestra cultura, que es muy rica, y de la que nos sentimos también muy orgullosos”, comentaba otra niña, de la edad de Laia – no más de diez años-,de ojos rasgados y que participaba junto con otras en uno de los espectáculos vestidas con unos kimonos rojos.

“Es un festival que organizamos con todas las comunidades pensando en esas comunidades. Es el caso del artista Abrarul-Aqo, por ejemplo, del concierto de folk rock chino. Pero también es un festival dirigido a todos los ciudadanos. Para que todo el mundo disfrute”, insistió Algaba. Y lo cierto es que la moda filipina (en la llamada pasarela de los vestidos y las costumbres) no defraudaba, como no lo hacía la actuación de breakdance también de este país. Ni las sesiones de maquillaje oriental – indio y nepalí, además de pakistaní-.Tampoco las demostraciones de instrumentos tradicionales asiáticos.

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