Espaldarazo al cine colombiano y uruguayo en Nuevos Directores

Triunfan "Los colores de la montaña", "La vida útil" y "Nothing"s all bad"

Deia, j. imaz / r.p. de anucita, 26-09-2010

CARLOS César Arbelaez, director de Los colores de la montaña, fue uno de los pocos realizadores que estuvo presente en la rueda de prensa donde se dio a conocer el palmarés del 58º Zinemaldia de Donostia. Algo sospechaba el cineasta colombiano, tal y como confesó él mismo tras conocer que había ganado el premio Kutxa – Nuevos Directores: “Teníamos muchas expectativas, porque había tenido muy buena aceptación en el público”. Quedaron segundos en la clasificación del premio de la juventud.

El director de Los colores de la montaña, el relato de un niño que trata de recuperar el balón que se le ha caído a un campo de minas, destacó que el galardón es el “más importante” que ha recibido la cinematografía colombiana, que empieza “a despegar de nuevo en los últimos cinco años”. “Es un espaldarazo al cine colombiano”, insistió. Asimismo, Carlos César Arbelaez celebró que haya una distribuidora interesada en que “la película circule por España”, de forma que espera que el público pueda verla.

cinefilia El jurado de este apartado también dedicó una mención especial a Nothing"s all bad, de Mikkel Munch – Fals, y La vida útil, de Federico Veiroj, que hace dos años estrenó su primer largometraje, Acné, en la sección Horizontes Latinos.

La vida útil lleva como subtítulo Un cuento de cine, y en esa idea descansa buena parte del sentido de la película. Su protagonista, un gris trabajador de la Cinemateca Uruguaya, volcado en su trabajo, que pierde su empleo y eso le conduce a ejercer, por primera vez, como “protagonista de su propia vida”, sintetiza Veiroj. El protagonista es, en la vida real, el crítico Jorge Jellinek, quien describe a su personaje encerrado “en una burbuja, que de pronto tiene que enfrentarse a la realidad y lo hace con las armas que tiene: sus propias vivencias cinematográficas”. La memoria del séptimo arte le conduce a “una salida un poco desesperada pero plagada de expectativas: reinventarse dentro de su propio mundo”. La cinta uruguaya, una declaración de amor al cine, es, por el momento, un cuento con final feliz.

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