liliana daza colombiana residente en donostia desde hace una década
"Durante años me he sentido al margen de la sociedad, pero ahora podré pintar algo"
Desempleada desde junio y residente en Donostia desde hace una década, la colombiana Daza tiene voz para opinar sobre muchas de las cosas que ocurren a su alrededor, pero hasta ahora no tenía voto. Lamenta el número creciente de compatriotas que está regresando a su país
Diario de noticias de Gipuzkoa, , 25-09-2010Donostia. A lo largo de la entrevista se le plantea a Liliana Daza, de 45 años, el juego de convertirse por unos instantes en alcaldesa de Donostia para imaginar la gestión de la capital guipuzcoana a manos de una colombiana. “Uff”, resopla. “La verdad es que se vive muy bien, pero daría más oportunidades laborales a las mujeres de mi edad”, destaca.
¿Poder votar es algo más que llevar una papeleta a la urna?
Es muy importante porque hasta ahora he sentido que no podía opinar, ni contar nada en esta sociedad que se ha convertido en mi nueva casa. A partir de ahora, al menos, podré pintar algo.
¿Se ha sentido relegada socialmente?
Sí. Desde ese punto de vista, el voto se convierte en una expresión de lo que defiendo. Puedo apoyar a un partido para que me represente, y más aún en el ámbito local de unas elecciones municipales.
¿Sus compatriotas conocen esta nueva posibilidad?
Desde luego que yo no sabía que se había llegado a esos acuerdos bilaterales para poder votar. Ningún colectivo me lo ha notificado. En mi caso se ha abierto esa posibilidad porque, además de colombiana, tengo doble nacionalidad.
Hay quien les ve a ustedes como criminales, culpables de la crisis… ¿Se sonríe?
Sí sonrío, porque a alguien hay que echar la culpa. Estamos ante una crisis mundial, y sabemos que esta situación se ha generado por un sistema económico mal gestionado por las organizaciones responsables de ello. Estas acusaciones recaen siempre en el trabajador más indefenso.
Lo más fácil es meterse con el eslabón más débil…
Quizá la gente ha olvidado que en los años de bonanza, cuando había muchos empleos que no querían desempeñar las personas de aquí, fuimos nosotras quienes hicimos estos trabajos. Nadie quería aquello, y en cambio ahora…
¿Trabaja actualmente?
No, estoy en paro desde junio.
¿Dónde trabajaba?
De dependienta en una papelería. Se me acabó el contrato y no me renovaron.
¿Observa mucho desempleo entre sus compatriotas?
Sin duda. Estoy notando que mucha gente, familias enteras, están regresando a sus países de origen con una enorme tristeza. Han tenido hijos aquí, en Gipuzkoa, y han tomado la decisión a pesar de todo lo que ello conlleva. Se han tenido que marchar porque el boom del trabajo ha desaparecido.
Es curioso porque, aunque las cosas estén mal, si los hijos están ya escolarizados suele ser poco habitual que la familia haga las maletas…
Pues a pesar de eso, hay familias que se están marchando. La verdad es que la vida es mucho más tranquila aquí que en Colombia. Pero a pesar de ello, muchas familias me han dicho que no querían seguir pasando calamidades aquí cuando en su país tienen el apoyo moral de su familia. Todos dicen que prefieren seguir pasándolo mal allá que aquí.
Tiene que haber mucha frustración en la toma de esa decisión.
Claro. Si vives solo arrancas como puedes, pero con críos de por medio, con quienes ya te has instalado aquí, es muy duro volver a empezar de cero. En mi país, además, las cosas siempre han estado mal. La crisis no se ha notado porque las cosas siempre han estado mal.
¿Tiene familia?
Estoy en proceso de adopción junto a mi marido, que es donostiarra.
Cambiando de tercio. ¿A quién vota una colombiana en Gipuzkoa?
En mi país siempre voté a la izquierda, a pesar de mi padre (sonríe). Pero parte de la izquierda de aquí no me acaba de convencer, no me gusta, porque he vivido mucha violencia en mi país y sé bien que por la fuerza no se consigue nada. Si tu luchas por la liberación de tu pueblo, no tienes por qué matar a tu hermano.
¿Qué le gustaría cambiar si fuera usted alcaldesa de Donostia?
(Sonríe) Uff, la verdad es que vivo muy tranquila, pero sí daría más oportunidades a las mujeres mayores de 45 años, que seguimos siendo laboralmente muy activas pero la sociedad sólo nos brinda puestos de trabajo muy bajos. Inmigrante, mujer y con cierta edad es llevar una losa encima.
¿Tiene alguna titulación?
Sí, la estoy homologando. Tengo un grado técnico superior en Arte Gráfico.
¿Plantearía algún otro cambio?
Me preocupa la creciente inseguridad ciudadana. Hace ocho años se podía andar por la Parte Vieja a la noche y no pasaba nada. Ahora ya lo he dejado de hacer.
¿Qué piensa de quienes dicen que todo se debe a los extranjeros que han venido?
Que en parte hay razón en todo ello. Soy inmigrante, pero reconozco que detrás de buena parte de atracos y violaciones se encuentra casi siempre el mismo colectivo. Creo que las personas que no vienen aquí con ánimo de trabajar deberían ser expulsadas. No puedes venir a hacer en la que no es tu casa aquello que no haces en tu país.
Su discurso es políticamente incorrecto, aunque viniendo de usted…
Es que como inmigrante muchas veces siento vergüenza ajena.
(Puede haber caducado)