El colapso en Extranjería ya causa colas nocturnas al no haber citas hasta diciembre

Las Provincias, LORENA ORTEGA | CASTELLÓN., 25-09-2010

La situación en la que se encuentra la oficina de Extranjería de la calle Tenerías de Castellón ha rebasado su límite. El aumento de solicitudes sumado a la falta de funcionarios ha colapsado de tal forma el trabajo en esta sede que, para optar a ser atendidos, muchos han comenzado ya a hacer noche a las puertas. Y no llegan unas horas antes de que abran. Pasados pocos minutos de las doce de la noche de ayer ya había una decena de personas preparadas para una larga noche. Lo peor, es que ni siquiera así se garantizan ser atendidos. «Llevo ya tres noches seguidas durmiendo aquí, he tenido que dejar a mi hija en casa y ni siquiera he podido entrar», comentaba una de las mujeres que hacían cola.

Se trata en todos los casos de ciudadanos extracomunitarios, a quienes se les cita previamente por correo. Pero ahora, tal y como confirmaron desde el sindicato de la Administración Pública CSI·F, «ya no se cita a nadie porque hasta diciembre está todo cubierto». Ni siquiera cuando los trámites son urgentes como los necesarios para cobrar el paro o inscribir a los niños en el colegio. «Tengo que renovar mi permiso para poder trabajar, antes me enviaban una carta para citarme y ahora ni siquiera me la han mandado», se quejaba otro de los que aguardaban.

Y sin cita la única alternativa es sacar el colchón (ya hay uno permanente apoyado en la pared) y dormir en la calle. De puertas para adentro la situación no es mucho mejor: la tensión llegó ayer a tales extremos que una mujer de origen ecuatoriano lanzó una silla por la impotencia de no poder realizar sus trámites. No fue la única que pasó la noche en vilo para nada. Las oficinas tan sólo pudieron acoger a siete de ellos.

Además, Extranjería sólo les atiende hasta las doce del medio día, cuando se comienza a dejar paso a los comunitarios, entre ellos, de Rumanía. De esta forma el tiempo se reduce a apenas unas horas para los citados y para los que no lo están.

Pero son muchos los factores que han desembocado en esta situación límite. «Uno de los trámites que más están provocando colas en la actualidad es que, con la crisis, la gente busca mayor movilidad, se plantea ir a trabajar fuera y para ir a otros países de Europa necesitan, no ya su tarjeta de residencia permanente, sino una tarjeta de larga duración de la Comunidad Europea», explican de CSI·F. Además, este trámite obliga a pasar antes por la Subdelegación del Gobierno y, de ahí, otra vez a Extranjería.

En el caso de los comunitarios, «se pensaba que iba a bajar el número de expedientes pero se va a un ritmo de 30 diarios», indican. «Cada día unas 15 personas se quedan sin atender, sólo de los comunitarios, de extracomunitarios, muchos más», recalca el sindicato.

Pero si hay un factor detonante, para CSI·F está claro: la falta de funcionarios. «Hace un año había al menos seis trabajando y ahora hay tres o cuatro que, además, no están siempre porque hay que tener en cuenta las libranzas, los cursos y las bajas», puntualizan. «No se sustituyen las bajas ni las ausencias por reciclaje de personal y no les quieren pagar las horas extra para abrir por la tarde y agilizar», continúan las citadas fuentes.

Es por ello que, entre atenciones y falta de personal, las oficinas de la calle Tenerías acumulan «entre 4.000 y 5.000 expedientes pendientes de tramitar». Pero para quienes se han pasado más de doce horas en la calle para que alguien les tramite sus documentos la falta de personal no les alivia y la tensión es el pan de cada día. En el día de ayer, una patrulla de la Policía Nacional se tuvo que presentar en las oficinas tras un incidente.

«En Subdelegación saben que Extranjería es el cuello de la botella porque tres personas rematan el trabajo y los trámites de 40 funcionarios, y ante esto, no se puede hacer oídos sordos», denunció el sindicato.

De la misma forma se pronunció ayer la edil de Bienestar Social de Castellón quien mostró su «indignación» por la situación que calificó de «insostenible y vergonzosa».

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