Con cáncer pero sin visado

Exteriores niega a una ecuatoriana viajar a España para cuidar a un hijo que va a operarse de un tumor / Luego rectifica y autoriza la visita por «razones humanitarias»

El Mundo, OLGA R. SANMARTÍN , 24-09-2010

David Gregorio M. C. está a punto de operarse de un tumor maligno que tiene en el cerebro. Lo hará dentro de unos días en el Hospital de Cruces, en Barakaldo. Eso, si el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación finalmente permite como prometió ayer que su madre, de 57 años, vuele desde Guayaquil (Ecuador) para cuidar a su hijo cuando salga del quirófano.

El pasado día 7, la cónsul general de España en Guayaquil, Sofía Ruiz del Árbol, le denegó a la madre de David Gregorio el visado que ésta había pedido un mes antes, a pesar de que tenía todos los papeles en regla y la Policía le había aprobado «de urgencia» la carta de invitación que le permite acceder como turista a nuestro país por un máximo de 60 días.

Ayer, a primera hora de la tarde, David Gregorio estaba desesperado. «Me han dicho que me pueden quedar secuelas de la operación, que me puedo quedar paralítico, y lo único que pido es estar con mi madre, que ella me cuide y me atienda y, si ocurre algo, verla por última vez», contaba a este diario, en conversación telefónica, desde su casa en Bilbao.

El joven, que trabaja de cocinero y se encuentra en perfecta situación administrativa en nuestro país, explicaba que su madre había aportado todo tipo de documentación para viajar a España: carta de invitación aprobada, partes médicos del hijo, sus nóminas, su tarjeta de residente, su contrato de alquiler del piso, un certificado de antecedentes penales… «En el consulado le exigieron que tuviera una casa y un coche en propiedad en Ecuador, para acreditar su solvencia económica, así que mi madre incluso llevó el coche a revisión para que estuviera impecable por si lo inspeccionaban», añadía David. Pero estos esfuerzos no bastaron.

«Le comunico que su expediente ha sido resuelto desfavorablemente», le decía, en su «notificación de denegación de visado», la cónsul a Martina Judith, que ya tenía las maletas hechas, el billete comprado y el seguro de viaje contratado. ¿El motivo? «No se ha podido establecer su intención de abandonar el territorio de los estados miembros antes de que expire el visado». En otras palabras, que la cónsul sospechaba que Martina Judith estaba utilizando la operación de su hijo con el propósito de instalarse en España.

«Esto no es así. Mi madre tiene su vida en Ecuador. Su marido y sus otros hijos. Regenta un restaurante. Tiene 57 años. No quiere vivir aquí». David Gregorio interpuso una queja ante el Defensor del Pueblo español, así como a la Defensoría del Pueblo de Ecuador, y la maquinaria mediática se puso en marcha. Tanto, que Exteriores anunciaba poco después que había cambiado de opinión.

«Se va a aprobar el visado», indicaba un portavoz del Ministerio a este periódico, poco después de que las quejas de David Gregorio salieran por televisión. Y justificaba la decisión de la cónsul argumentando que existe «mucha picaresca» y «muchos antecedentes» de extranjeros que utilizan la excusa de una operación de un familiar con el fin de instalarse definitivamente en España. «Existe claramente un riesgo de que se quede en este caso», apuntaba el portavoz; «lo que pasa es que se han sopesado los pros y los contras en una balanza y hay razones humanitarias que justifican el visado». Martina Judith, por tanto, volará finalmente a España, pero tendrá que firmar un compromiso de retorno en el que asegure que, tras la operación, regresará a Guayaquil.

Javier Galparsoro, abogado del joven ecuatoriano, celebró ayer la «rapidez» con la que se ha resuelto el caso. El chico estaba «feliz» anoche. Su madre, si Exteriores mantiene su promesa, llegará el próximo lunes al aeropuerto de Barajas.

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