La Casa Caridad recibe 152 peticiones para las 18 plazas de guardería que oferta
Las Provincias, , 24-09-2010Safri El Habib, marroquí afincado en Valencia, lleva dos años sin encontrar trabajo. Su mujer cuida ancianos. El poco dinero que entra en casa apenas les cubre para comer y pagar el alquiler. Ajena al sufrimiento de sus padres, su hija Sara corretea por un colorido patio con vistas al Paseo de la Pechina. Ocupa una de las 33 preciadas plazas de la Escuela Infantil de Casa Caridad Valencia. Las peticiones de familias sin recursos que quieren escolarizar a sus hijos en el centro se han disparado este año. La institución benéfica ha recibido 152 peticiones para el nuevo curso 2010/2011 que acaba de arrancar.
Pese a las dificultades económicas que atraviesa, Safri se siente muy afortunado. «Doy gracias porque Sara esté aquí. Si no no podría ir a la guardería», afirma mientras esboza una enorme sonrisa. Soraya, su hija mayor también pasó por las aulas.
«Hemos recibido 8,4 peticiones por cada una de las 18 nuevas plazas ofertadas», apuntan desde Casa Caridad. El incremento de la demanda para escolarizar a menores ha aumentado un 108% con respecto a 2008, cuando lo solicitaron 73 padres necesitados o en riesgo de exclusión social.
Hasta ahora la mayoría de inscripciones procedían de madres solteras. Pero, tal y como explican desde la entidad, el perfil ha cambiado. «A diferencia de otros años, el 60% son ahora familias biparentales que, debido a la crisis económica, no pueden hacer frente al pago de una escuela, ni cuentan con apoyo al que poder encomendar el cuidado de sus hijos», cuentan.
Con tan solo 20 años, Francisca Veizaga ya ha experimentado los sinsabores de la vida. Esta boliviana es madre de una niña de tres años y otro de dos, que acude a la guardería de Casa Caridad. El martes fue su último día de trabajo. Cobraba tan sólo 40 euros a la semana. Su pareja no encuentra empleo. «Pasamos el mes gracias a los cheques del Banco de Alimentos y a las ayudas para pañales. Y menos mal que han cogido a mi hijo en Casa Caridad», reconoce Francisca con timidez.
María Luisa Magadán pertenece al otro 40% que saca solo a sus retoños. Esta mujer de 43 años es madre soltera. Tiene tres hijos de 24, 23 y 18 años y un bebé de 22 meses. «Menos mal que han aceptado mi solicitud en Casa Caridad. No tengo ninguna ayuda y no puedo dejar a la niña con nadie para ir a trabajar», explica esta valenciana que acude a limpiar una casa una vez por semana.
Comedor social
El 95% de los solicitantes continúa siendo de inmigrantes «aunque ha aumentado significativamente las peticiones de personas en situación regular, con permiso de trabajo y residencia en regla». Bolivianos, nigerianos y ecuatorianos, los que más han solicitado un hueco en la Escuela Infantil.
Además, el 13% de las solicitudes pertenecen a familias que han acudido al comedor social de Casa Caridad, «una derivación que ni siquiera se recogía en años anteriores ya que el perfil de familia con hijos no era usuario de comedor». Otro rasgo de los solicitantes es que la mitad de las mujeres cuenta con estudios secundarios y el 14% tiene estudios universitarios. Las aulas de la Escuela Infantil abrieron sus puertas en 2002. Por allí ya han pasado 270 pequeños. Además de impartir los conocimientos que establece la Conselleria de Educación se trabaja las rutinas y hábitos de higiene así como comportamientos sociales. «También tenemos el programa Escuela – Familia donde damos charlas a padres sobre la educación de sus hijos», explican los responsables.
En total, allí hay cuatro trabajadores sociales y cinco voluntarios que cada día les ayudan a dar de comer a los pequeños alumnos. Además, este año ha comenzado la andadura de la Escuela Infantil de Torrent, con 43 plazas más
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