BALONCESTO CAMPEONATO DEL MUNDO FEMENINO La selección española da un salto de calidad con la nacionalización de Sancho Lyttle

Un regalo del Caribe

La Vanguardia, , 23-09-2010

JUAN ANTONIO CASANOVA – Barcelona

UNA DE LAS GRANDES Esta ala pívot es desde hace años una estrella de la Liga española y de la NBA femenina

OBJETIVO, SEMIFINALES “Los seguidores esperan que hagamos algo más y vamos a intentar que sea así”, promete
Optamos al podio por primera vez". Lo dice el nuevo seleccionador español de baloncesto femenino, José Ignacio Hernández, ante el Campeonato del Mundo que hoy da comienzo en la República Checa. Junto a la fortaleza del grupo, la razón de ese optimismo –realista– es una jugadora que esta noche (ante Mali, 20,15 h) debuta en el equipo: Sancho Lyttle, la mejor de la Liga española en los últimos años y una de las reinas del rebote en la NBA femenina. Sancho (ni ella misma conoce el por qué de este nombre: “Simplemente, mi madre lo encontró y me lo puso”) Lyttle, que mide 1,93m y el lunes cumplió 27 años, nació en San Vicente y las Granadinas, un minúsculo país caribeño (389 km2, 120.000 habitantes) que no podía llevarle a competir en los grandes torneos de la FIBA. Cada verano, pues, sentía desilusión, sana envidia. Una frustración que coincidía con el gran problema de una selección española que ha subido al podio en los cinco últimos Europeos –y que fue campeona continental antes que los hombres, en 1993– pero no ha llegado nunca a las semifinales de un Mundialounos Juegos Olímpicos: la falta de una jugadora interior dominante. Lyttle es exactamente eso. Lleva mucho tiempo demostrándolo tanto en la Liga española, primero en Eivissa, luego en Salamanca (16,2 puntos, 10,7 rebotes y 26,9 de valoración la última temporada), como en la WNBA (12,8 puntos y 9,9 rebotes, la tercera mejor en este apartado, con Atlanta Dream, el subcampeón). Hace dos años, la Federación Española empezó a sondearla. El año pasado ella dijo que sí y este año, en junio, el Consejo de Ministros le concedió la nacionalidad española por carta de naturaleza, atendiendo al beneficio deportivo que su presencia supondría para la selección. No sólo porque al fin dispondrá de una jugadora interior resolutiva, capaz de crearse sus propios tiros, sino porque su enorme poder reboteador y su agresividad defensiva ayudarán al equipo a jugar como más le gusta, con velocidad, aparte de dejar más libres a las otras dos piezas claves del ataque: Valdemoro y Montañana. Sus compañeras hablan muy bien de ella. Tímida fuera de la pista, cuando juega cambia todo. “El seleccionador –explica– mepide que ayude al equipo dentro, que coja rebotes. Y si eso es lo que el equipo necesita, eso es lo que haré”. Y añade, partícipe del optimismo: “Creo que esta selección –a la que vuelven Núria Martínez y Marta Fernández, la hermana de Rudy– es diferente a las del pasado. Es cierto que repiten varias jugadoras, pero hay nuevos planteamientos. Sabemos que los seguidores esperan que hagamos algo más y vamos a intentar que sea así”. Ese algo más está muy claro: llegar a las semifinales, en las que EE.UU. y Australia tienen plaza fija. Brasil, Rusia, Francia y la República Checa serán los adversarios directos. Ésta es la selección: Núria Martínez, Elisa Aguilar, Laia Palau, bases; Marta Fernández, Anna Cruz, escoltas; Amaya Valdemoro, Alba Torrens, aleros; Ana Montañana, Sancho Lyttle, alas pívots; Laura Nicholls, Cindy Lima, Lucila Pascua, pívots.

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