ANÁLISIS | LENNART SIMMONSSON

PANORAMA SUECO

Diario de Navarra,   PDF, 22-09-2010

S UECIA estrena un paisaje político marcado por la entrada en el Parlamento de la extrema derecha y por la imposibilidad del primer ministro conservador, Fredrik Reinfeldt, de lograr la mayoría absoluta. Después de que se anunciaran los resultados, Reinfeldt adelantó que su coalición de centro derecha seguirá en el Gobierno al sumar la mayoría de los votos.

Efectivamente, la Alianza del centro y la derecha sumó 172 escaños de los 349 del Parlamento, pero son tres menos que los necesarios para contar con mayoría absoluta. La oposición rojiverde logró 157 asientos, mientras que los ultraderechistas Demócratas de Suecia, con 20, entraron por primera vez en el órgano legislativo. “No era el resultado deseado”, admitió Reinfeldt, que ya había advertido sobre un reparto de escaños en el que ninguna fuerza tuviese mayoría absoluta. Todo lo contrario del entusiasmo mostrado por Jimmie Akesson, líder de los Demócratas de Suecia: “Ahora estamos en el Parlamento”, subrayó tras obtener un 5,7% de los votos, casi el doble que en las elecciones de 2006. El partido se sobrepuso a la “censura” del “establishment político y los medios”, dice Akkeson, de 31 años.

El buen resultado de los ultraderechistas preocupa al resto de fuerzas. Es “lamentable”, comenta la liberal Birgitta Olsson, ministra de Asuntos de la Unión Europea. “Estamos viendo en Europa una tendencia al éxito de los partidos xenófobos, y ahora están aquí”. Ante la obligación de gobernar en minoría, porque nadie quiere saber nada con los ultras, se recuerda en Suecia que no será la primera vez. Reinfeldt anunció que buscará el apoyo de los Verdes, el único partido que mejoró sus resultados en el bloque opositor (que integra también a los socialdemócratas y al Partido de la Izquierda).

El líder de los Verdes, Peter Eriksson, aceptó iniciar conversaciones con el partido conservador de Reinfeldt, después de haber rechazado en un principio cooperar con esa formación. El cambio de postura fue atribuido al éxito de la ultraderecha. “Está claro que en esta situación tenemos que hablar entre nosotros”, afirma Eriksson en respuesta a la invitación del primer ministro. Los Verdes son ahora la tercera fuerza en el Parlamento con un 7,2% de los votos, su mejor resultado desde que ingresaron en el órgano en 1988.

Los resultados son “el fin de una era”, analizó el diario Dagens Nyheter en referencia al antiguo dominio socialdemócrata en los Gobiernos suecos y las dos victorias seguidas del centro derecha, ahora.

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