La vida entre Francia y Rumanía
La historia de Miron Neda, un gitano de 52 años que ha vuelto a su país, es una de miles estos días
Deia, , 21-09-2010Cheveresul Mare (Rumanía)
MIRON Neda viste su traje de los domingos y sandalias de plástico. Este gitano de 52 años del pueblo de Cheveresul Mare, en el oeste de Rumanía, acaba de volver de París. Asegura que no ha recibido dinero a cambio ni tampoco le han pagado el billete de avión. Se subió de forma voluntaria en un autobús y pagó 120 euros por el viaje. Después de trabajar durante un mes como vendedor de periódicos a orillas del Sena, ha vuelto a casa con los bolsillos vacíos. En la mañana del 30 julio, la Policía francesa desalojó el poblado gitano de Moulin Galand, en extrarradio sur de París, donde Neda había malvivido en una caravana. Le entregaron un papel de la Prefectura de Essonne, en el que le pedían que abandonara el país. El papel, que el hombre guarda cuidadosamente en una funda de plástico, no se señala ningún motivo. Lo firmó sin conocer su contenido ya que no sabe leer, y mucho menos en francés.
Neda no recibió dinero al salir de Francia porque en 2008 ya le pagaron 300 euros en concepto de “retorno voluntario”. ¿Volverá alguna vez a Francia? “¿Cómo?”, responde. “Me volverían a expulsar”. Vendiendo periódicos, Neda ganaba unos 25 euros al día. “No voy a mentir. También he pedido limosna, ante una panadería”, reconoce, una ocupación con la que llegó a ganar entre 10 y 15 euros al día. Esperaba así poder sacar adelante a su mujer y cuatro hijos el próximo invierno. Hasta 1995 fue barrendero en una ciudad cercana, pero recortaron los puestos de trabajo. En Rumanía ahora gana algo de vez en cuando trabajando en el campo. El salario es de unos 30 lei diarios, unos 7,5 euros. Pero, ¿qué hacer cuando termina la época de la cosecha, como ahora?
Como la mayor parte de los gitanos rumanos, los Neda no son nómadas. Sin embargo, en la discusión actual, el presidente rumano, Traian Basescu, ha aludido una y otra vez al carácter nómada de los gitanos que, según él, llevan en la sangre. Basescu ha tenido un comportamiento contradictorio ante Francia, se queja Madalin Voicu, diputado socialdemócrata en el Parlamento rumano. El presidente aseguró a Sarkozy de forma no oficial que Bucarest no objetaría nada a las expulsiones de gitanos pero después las criticó de “antieuropeas”, explica Voicu.
Caravanas por 100 euros En Cheveresul Mare viven unos 200 gitanos. Al menos un miembro de cada familia vive en Francia, explica Viorel Marcu, el bulibascha (patriarca) del pueblo. Llegan en autobús a Moulin – Galant y allí compran una vieja caravana por entre 100 y 300 euros que después venden a los recién llegados cuando vuelven a casa. El bulibascha de Cheveresul Mare vive justo en frente de Neda, en una casa de blanco reluciente. También él vivió en Francia en 2008. El gobierno galo prometía entonces 3.600 euros por cada retorno voluntario, a pagar en efectivo o en animales de trabajo. Pero ese dinero nunca llegó a Cheversul.
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