ANIVERSARIO DEL 11-S / Las amenazas

El fortín evangélico de Gainesville

Los feligreses que siguen al pastor Terry Jones custodian la iglesia pistola en mano

El Mundo, GONZALO AGUIRREGOMEZCORTA Gainesville (EEUU) Especial para ELMUNDO, 11-09-2010

La Iglesia evangélica DoveWorld
Outreach de Gainesville se ha convertido
en un búnker con alrededor
de 30 feligreses armados hasta
los dientes. Los seguidores del pastor
Terry Jones han hecho un fortín
del edificio y todos los que se
han dejado ver por la pasarela mediática
llevaban un revólver colgado
en la cintura.
Según explica Lucke Jones, hijo
del líder de la congregación, el grupo
ha recibido más de 100 amenazas
de muerte durante la última semana,
y esa fue una de las razones
por las que el FBI advirtió a los fieles
que abandonaran su idea de
quemar coranes.
«El meternos en este asunto ha
significado que tengamos que ser
precavidos, y aunque nuestra seguridad
esté en juego, ha valido la
pena», afirma Lucke, que ha reconocido
que sus vidas han supuesto
un antes y un después con esta iniciativa
que no parece que llegue a
realizarse.
Cada vez que alguno de los feligreses
se mostraba ante la prensa,
su rostro reflejaba esa amenaza perpetua
y casi paranoica que les llevaba
a sospechar incluso de los cámaras,
a los que miraban de reojo y
con desconfianza. «Durante estos
días ha habido hijos menores de algunos
compañeros conviviendo entre
nosotros y ésta es nuestra manera
de que se sientan protegidos»,
afirma Lucke, que añade que la comunidad
se ha convertido en «objeto
de atentado», pero que almenos
han llevado sus ideas hasta
«casi el final».
Este chico de 29 años se ha convertido
en el animador del circo mediático,
entreteniendo a decenas de
periodistas con respuestas tan carentes
de claridad como radicales eran
sus razonamientos. Y es que ésa es
la sensación que ha dejado este grupo
de feligreses a los periodistas de
todas las nacionalidades que se han
congregado alrededor de esta pequeña
comunidad evangélica de no
más de 50 seguidores.
Pero la persona más esperada era
su padre, el pastor y líder de la comunidad,
Terry Jones. Encerrado y
perfectamente custodiado en el interior
de la iglesia, salió a la palestra a
las 9,15, hora local, para darle la enésima
vuelta a la tortilla y volver a
asegurar que no quemará ejemplares
del Corán este sábado.
«En serio, en serio, no consideramos
quemar el Corán», aseguró a
los periodistas. Jones dijo que este
fin de semana estará enNueva York
para reunirse con el imam Abdul
Rauf e intentar llegar a un acuerdo
en cuanto a la futura localización de
la mezquita que se iba a erigir cerca
de la Zona Cero. Sin embargo, Abdul
Rauf aseguró ayer que no planea
reunirse con el pastor.
Terry Jones es pastor desde 2001
y siempre se ha caracterizado por
ser muy crítico con el islam. Pero en
su campaña de ataques a esta religión
no ha estado solo.Wayne Sapp
ha sido uno de sus fieles escuderos y
ha llevado al límite las ideas que se
han ido gestando entre las cuatro paredes
de la iglesia. Sus hijos recordarán
aquel día en que una profesora
del colegio público del condado de
Alachua, les obligó a quitarse una
camiseta por «faltar el respeto a la
religión de otros compañeros». Y es
que se presentaron con el lema Islam
is of the Devil («El islam es del
Diablo») grabado en sus espaldas.
El asunto llegó a los tribunales
aquel noviembre de 2009, ya que el
señor y la señora Sapp denunciaron
a la escuela por «faltar a la libertad
de expresión», recogida como un derecho
constitucional en EEUU; argumento
idéntico al que se han acogido
estos días.
La población de Gainesville, una
pequeña ciudad universitaria con
cerca de 115.000 habitantes, ya conocía
al pastor Jones y su comunidad.
«Todo esto es una estrategia de
marketing, su objetivo es hacerse famoso
», comenta Joe Parker, un joven
con la gorra de los Gators, el
equipo de la liga universitaria de fútbol
americano de la ciudad.
Los corrillos se suceden. Jubilados,
trabajadores, amas de casa y estudiantes
comentan la jugada maestra
del pastor Terry Jones. Una vecina
explica a sus paisanos que los
miembros de la comunidad tienen
problemasmentales y que en realidad
la iglesia es una tapadera para la
venta de muebles que ellos mismos
fabrican. «Hacen que gente inestable
construya los muebles que ellos venden
y encima no les pagan, porque
es su deuda con Dios», afirma.
«Desde hace un año y medio ya
empezó a colocar consignas contra
el islam en el jardín de la iglesia», comenta
Sandra Robinson, que se
acercó a comprobar en primera persona
cómo una avalancha de unidadesmóviles
se convertían en el juguete
de «un desquiciado que no
piensa en las consecuencias que todo
esto puede traer a nuestras tropas
y a nuestra ciudad». Robinson lleva
viviendo casi 15 años en el barrio y
cuenta que una amiga suya llegó a ir
a una de las misas oficiadas por el
pastor Jones, pero «no le dio buena
espina y no regreso jamas».
Mucha gente enGainesville no esconde
su preocupación por haberse
convertido en un objetivo potencial
de atentados perpetrados por radicales
islamistas. Una agente de la policía
explica que hoy es el día en que
más seguridad habrá en las calles.
El miedo reside en todos aquellos
que asisten al estadio donde juega el
equipo universitario de los Gators. A
sus partidos suelen asistir más de
80.000 personas y la gente piensa
que ese sería el lugar elegido para
perpetrar un hipotético atentado. La
placidez de esta ciudad del norte de
Florida se ha visto alterada debido al
afán protagonista de un pastor y sus
armados feligreses. Las unidades
móviles semarcharán, pero este juego
de niños convertido en cuestión
de Estado quedará grabado en la
Historia de esta escéptica ciudad que
se ha convertido de pronto en un foco
de atención mundial.

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