PACO ESCRIBANO / Alicante

Un héroe surgido de la nada

Nelson Valdez se doctora en el Camp Nou tras sobrevivir a una infancia marcada por la miseria

El Mundo, PACO ESCRIBANO / Alicante , 12-09-2010

«Intentaré hacerlo lo mejor posible, pero un jugador por sí solo no decide un partido como este». Nelson Haedo Valdez (Paraguay, 1983) erró en su pronóstico. Su doblete histórico en el Camp Nou catapultó al Hércules al Olimpo de los dioses, el mismo en el que se encuentra instalado el atacante guaraní desde que consiguió escapar de las zarpas de la miseria.

Hace casi una década que Nelson Valdez dejó atrás los campos de su San Joaquín natal, un pequeño pueblecito de la provincia paraguaya de Caaguazú. Sus padres recogían patatas para sustentar una familia de nueve comensales. Él, entrado ya en la adolescencia, soñaba con ser futbolista bajo el mísero amparo de la tribuna de la pequeña cancha del Tembetary. Lo hacía desde su posición de sin techo. Lo hacía cada noche que pasaba al raso. Lo hacía en cada entrenamiento.

El nuevo héroe del herculanismo se puso en pie de guerra, desafió a un destino que parecía escrito y se forjó una carrera internacional que ayer tocó techo con su magistral actuación ante el todopoderoso Barcelona. La vida, tan irreverente en su infancia, le trata ahora desde el púlpito de los privilegiados. La exprime y la disfruta, pero su ADN le confiere una ambición de la que hace bandera con orgullo de gladiador siempre que puede.

Tras ocho temporadas en la Bundesliga, y con un doblete a sus espaldas con el Werder Bremen (2004), el pasado verano aterrizó en Alicante procedente del Borussia de Dortmund para convertirse en el fichaje más caro de la historia del Hércules (4 millones de euros). Una apuesta que, ayer, empezó a amortizar en su legendario debut con la elástica blanquiazul. Valdez asume su vitola de estrella con la naturalidad del que nace bajo los focos de la popularidad, siempre con corazón de león. Así lo apodan sus compatriotas, a los que no deja de ayudar con constantes obras sociales y para los que proyecta una fundación de ayuda a los niños más desfavorecidos. Quizás a algún nuevo Valdez que también emerja del barro y abrace la gloria a su imagen y semejanza para justificar la vida.

El atacante guaraní, más allá de protagonizar la gran sorpresa de la jornada y quizás del campeonato, aunque queden 36 partidos por delante, se tomó cumplida venganza de su eliminación en el Mundial de Sudáfrica a manos de una selección española con aroma azulgrana. «Casi la mitad de los jugadores que nos sacaron del Mundial están ahí y la revancha siempre existe en el fútbol», recordaba el paraguayo en la víspera de su presentación en sociedad en la Liga española. Dos meses después, Valdez saborea una vendetta insospechada.

Con dos mundiales a sus espaldas (2006 y 2010) y una dilatada experiencia en la Bundesliga como aval, Valdez se ha fundido con el Hércules en plena madurez futbolística y personal. A sus 26 años, el mejor rendimiento del león paraguayo debe coincidir con su estancia en Alicante durante las tres próximas campañas. Eso, si no repite actuaciones como las de ayer, adornada con dos goles pero repleta de calidad y un derroche físico descomunal.

Ya avisó Valdez en su multitudinaria puesta de largo como jugador del Hércules que el conjunto alicantino debía aspirar a algo más que la permanencia. «Estoy muy feliz, pero creo que el mérito es de todo el equipo, que hizo un partido fantástico. Yo tuve la suerte de anotar, nada más», cerró ayer.

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