CARLOS FRESNEDA / Nueva York

La islamofobia echa raíces en Estados Unidos

El rechazo a la religión musulmana es mayor ahora que tras los ataques de 2001

El Mundo, , 12-09-2010

Corresponsal

El muñeco lleva una kefia palestina en la cabeza, tiene un ejemplar del «sagrado Corán» y va subido a un carromato rematado por un misil que apunta desafiante hacia la Zona Cero. En el respaldo lleva dos banderas estadounidenses y un letrero que recuerda que el segundo nombre de Obama es Hussein. «La libertad, amenazada otra vez por la religión» podía leerse en el remolque incendiario, aparcado ayer durante horas en Church Street. «No a la sharia [ley islámica] en EEUU. No a la mezquita en la Zona Cero».

Fue la primera y acaso la más provocadora manifestación de la islamofobia: el miedo y la hostilidad creciente hacia el islam, que está echando raíces en Estados Unidos como nunca antes en los nueve años que han discurrido desde el 11-S. Lejos quedan las llamadas a la unidad tras los atentados y las celebraciones apolíticas de otros años.

«La islamofobia se ha convertido en la última forma aceptada de racismo en EEUU», sostiene el escritor Arsalan Iftikhar. La palabra maldita ha sido exprimida sobre todo estos días por el Consejo de Relaciones Americanas-Islámicas de Washington, que ha hecho públicos los preocupantes datos: casi cuatro de cada 10 ciudadanos tienen una opinión «desfavorable» del islam (la misma proporción que asegura tener una opinión «favorable»).

Justo después del 11-S, el 14% pensaba que el islam es más proclive a incitar a la violencia que otras religiones. Nueve años después, la proporción ha crecido al 34%, mientras que el 44% cree que es necesario recortar algunas «libertades civiles» a los musulmanes y el 26% opina que las mezquitas deberían ser vigiladas por las agencias de seguridad. El 60% de los estadounidenses admite que «no sabe nada» o «sabe muy poco» de la religión musulmana, frente al 2% que afirma que conoce a fondo el islam.

Hasta hace poco, los 2,5 millones de musulmanes del país (menos del 1% de la población) admitían sentirse más «libres y seguros» en Estados Unidos que en ningún otro país occidental. La polémica desatada en Francia (con la prohibición del burka) o Suiza (contra la construcción de minaretes) resultaba del todo ajena a la sociedad norteamericana hasta hace apenas unos meses. El número de mezquitas se había disparado incluso en los últimos nueve años: de las 1.200 que había antes del 11-S a las 1.900 de ahora.

Los expertos no se ponen de acuerdo a la hora de explicar el reciente brote de islamofobia, que se llevaba larvando desde tiempo antes del proyecto de construcción de la mezquita a dos manzanas de la Zona Cero (que fue anunciada a finales de 2009 y no provocó grandes titulares hasta hace un par de meses). Incidentes como el del mayor Nidal Hasan autor del tiroteo en la base de Fort Hood en Texas o el atentado frustrado de Times Square han exacerbado sin duda los ánimos de los estadounidenses. Aunque el factor que más ha contribuido ha sido quizás la polarización de la política y la decisión de destacadas figuras del Tea Party de sacar todo el partido posible de la polémica en la antesala de las elecciones de noviembre.

Destacados líderes republicanos se han apuntado a la polémica, atizada aún más con la farsa de la quema del Corán, a la que tanto han contribuido los medios. El sondeo más concluyente es el que ha publicado el Pew Research Center, que ha detectado un cambio sustancial en los últimos cinco años. En julio de 2005, el 41% de los norteamericanos veía favorablemente el islam. Hoy por hoy, tan sólo el 30% se apunta al casillero de «favorable», frente al 38% que tiene una visión negativa.

«Podemos decir claramente que las actitudes de los estadounidenses ante el islam son menos positivas de lo que eran después del 11-S», señala Alan Cooperland, director del investigación del Pew Center, que destaca la labor de Bush visitando una mezquita y recordando que la «guerra» no era contra el islam.

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