Del duelo a la ira en la 'Zona Cero'
El silencio deja paso a las protestas en la conmemoración de los atentados de 2001 Defensores y detractores de la mezquita se enfrentan a gritos en el Bajo Manhattan
El Mundo, , 12-09-2010Corresponsal
El duelo y el silencio dejaron ayer paso a la ira y al ruido. El noveno aniversario del 11-S desató el fuego alimentado durante las últimas semanas y el Bajo Manhattan se convirtió en un hervidero de protestas. La letanía de los casi 3.000 muertos cedió ante los gritos de «¡No a la mezquita de Obama!».
Las llamadas del presidente a la tolerancia cayeron en saco roto, como pudo comprobar el arquitecto egipcio Andy Elberry en su singular travesía por Church Street, acompañado por su esposa Rasha y su hermana Alaa, las dos con el velo islámico y con banderitas norteamericanas en sus manos. «¡Fuera de Estados Unidos!» o «¡Al diablo con vuestra mezquita!» fueron dos de las consignas más habituales a su paso por el lugar designado y vallado para los detractores del centro islámico junto a la Zona Cero.
«He sentido la necesidad de caminar entre esta gente», se explicaba Elberry, seguido por un tropel de cámaras y policías que se esforzaban en mantener las distancias. «No lo he hecho con ánimo de provocar, sino de educar a la gente. Yo me fui de mi país por razones políticas, he tenido tres niños que son americanos y considero este país como mío».
Elberry respiró con alivio, pero reconoció que nunca había vivido tanta tensión desde su llegada a EEUU, hace 10 años. «Entre un puñado de políticos y comentaristas han logrado crear este clima de odio en el que ahora vivimos. Va a ser muy difícil parar esto», vaticina.
La guerra santa de la Zona Cero arrancó exactamente a las 08.46 horas de la mañana y en medio del silencio en recuerdo del momento en que se estrelló el primer avión contra las Torres Gemelas. Los fornidos miembros de la English Defence League, combatiendo la yihad al otro lado del Atlántico, profirieron gritos durante las campanas de rigor y desplegaron una pancarta donde se leía: «No nos rendiremos».
Dentro del recinto de la Zona Cero, con la Torre 1 del futuro World Trade Center emergiendo ya por encima de los 30 pisos, el alcalde Michael Bloomberg partidario de la construcción de la mezquita se codeó con el ex alcalde Rudolph Giuliani contrario al proyecto y ante la mirada del vicepresidente Joe Biden. «Ninguna otra tragedia ha golpeado nuestra ciudad de una manera tan profunda», dijo Bloomberg.
Desde Washington, Obama redobló el llamamiento a la tolerancia y libertad religiosa y apeló al espíritu de la «verdadera» América: «Somos nosotros los que definimos el carácter de nuestro país y no permitiremos que unos asesinos que se esconden en cuevas nos roben la identidad. No estamos en guerra contra el islam, sino contra Al Qaeda».
«¡Estamos hartos de oír al presidente musulmán!», se lamentaba Chris Laughton, de Nueva Jersey, que cruzó el río Hudson para sumarse a las protestas con un cartel donde se leía: «No a la ley islámica en EEUU». No muy lejos de él, comprimida entre medio millar de manifestantes, la cubana Marta Juan afincada en Miami aseguraba que «los musulmanes ya están implantados en Francia, en Italia y en España».
El fantasma del pastor Terry Jones, que amenazó con quemar 200 coranes, estuvo presente, aunque nadie parecía haberle visto al cierre de esta edición (bastante ocupado estaba concediendo entrevistas y explotando los últimos estertores de su fama). Dios le dijo que renunciara a sus intenciones, o eso dijo a la CBS: «Espero que así se abra una puerta y que pueda hablar con el imán sobre la mezquita de la Zona Cero».
Quien sí estaba previsto que se subiera al púlpito era el parlamentario holandés Geert Wilders, partidario de la prohibición del Corán. Provocó el delirio de la multitud con un discursio incendiario: «Nunca debemos dar una mano a quienes intentan subyugarnos. Aquí es donde trazamos una línea… ¡Que Nueva York no se convierta en la nueva Meca!».
OORBYT.es
>Videoanálisis de Carlos Fresneda sobre el enturbiado 11-S.
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