TENSA CONMEMORACIÓN EN ESTADOS UNIDOS

Divididos como nunca

Un impresionante despliegue policial evitó que los partidarios y los detractores de la mezquita llegaran a verse las caras.

El Periodico, 12-09-2010

Park Place, una pequeña calle en el corazón del distrito financiero de Nueva York, se convirtió ayer en el epicentro de las protestas a favor y en contra de los planes de construir un centro cultural islámico a dos manzanas del lugar donde hace nueve años los terroristas de Al Qaeda cambiaron para siempre la silueta de la ciudad. No hubo demasiada gente y se mantuvo la tensa calma, pero ensombrecieron el aniversario del 11 – S.

«Hoy tocaba recordar a nuestros seres queridos, lo demás sobraba», decía la mujer de Jeff Olsen, un bombero de Nueva York que aquel fatídico día dejó huérfanas a dos niñas, hoy adolescentes. Ayer llevaban la foto de su padre plasmada en las camisetas a la salida de la ceremonia oficial en Zuccotti Park, mientras trataban de avanzar hacia la capilla de Saint Paul: «Las manifestaciones debían haberse convocado otro día».

No fue así. Ni Stop the Islamization of America ni la coalición International Action Center desconvocaron las concentraciones que se celebraron horas después de que concluyeran los actos oficiales en los alrededores de Park Place. Los primeros, poco más de un millar, para condenar la mezquita, apostados en la esquina con West Broadway. Los segundos, algo más numerosos, reunidos en City Hall antes de iniciar la marcha hacia la calle Church. Les separaba un impresionante cordón policial.

El mensaje al mundo

Casi en cada esquina se repitieron corrillos de ciudadanos enzarzados en acalorados debates sobre la conveniencia o no de levantar un centro islámico a dos manzanas de la zona cero. «La tolerancia es una de nuestras señas de identidad», repetía Rose VanGlider. «Si Nueva York no puede dar un paso adelante y superar este debate absurdo, ¿qué mensaje estamos enviando al mundo?», se quejó. «Atacar el Islam es racismo», se podía leer en una de las pancartas.

«Quieren conquistar con sus minaretes este lugar sagrado», respondió Larry Kirkland, que no solo criticó el emplazamiento donde se quiere levantar Park 51: «Ni aquí ni en ningún lado, que se vayan con sus rezos a otra parte. Es insultante, una provocación».

La crispación en las calles fue en aumento, aunque al cierre de esta crónica sin incidentes graves. Sí hubo exaltados que repartían hojas del Corán para usarlas como papel higiénico en la calle Warren – y sí, alguno las quemaba – ; otros, subidos a una tarima, leían pasajes de la Biblia como si la cosa no fuera con ellos, y otros más lanzaban diatribas contra el aborto o los homosexuales.

Todo bajo la atenta mirada de la policía con un imponente despliegue de agentes. Pasadas las tres y media de la tarde se cortaron los accesos a West Broadway y a las inmediaciones de Murray y Broadway, por lo que al final lo más cerca que llegaron a estar las dos concentraciones fue a dos manzanas, bajo una marea de banderas de EEUU pero mostrando por primera vez en nueve años una división sin precedentes en torno al 11 – S.

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