EE. UU. teme represalias contra sus tropas por los actos islamófobos

Protestas en Afganistán porque un pastor de Florida quiere quemar el Corán

La Vanguardia, MARC BASSETS - Washington. Corresponsal , 08-09-2010

La Casa Blanca y el general David Petraeus, comandante de las fuerzas aliadas en Afganistán, han alertado de que algunas expresiones de islamofobia en EE. UU. pueden costar vidas de soldados y marines estadounidenses desplegados en aquel país.

La advertencia responde a la iniciativa de un pastor de Florida de declarar el 11 de septiembre – aniversario de los atentados contra EE. UU. perpetrados en nombre del islam-“día internacional para quemar el Corán”.

La iniciativa del pastor Jones, autor de un libro titulado El islam es el demonio,ha desatado protestas en Kabul, en las que, entre gritos de “muerte a América”, se ha quemado una efigie de Jones y banderas de EE. UU.

En una entrevista en la cadena CNN, el pastor protestante dijo estar “muy preocupado” por la advertencia del general Petraeus. Y dejó un margen de duda: “Hemos tomado la decisión, aunque al mismo tiempo rezamos. Estamos sopesando la situación”.

Líderes religiosos – cristianos, judíos, musulmanes-presentaron ayer en Washington un manifiesto conjunto condenando los ataques al islam en EE. UU. – en las últimas semanas se han conocido casos de vandalismo e incendios en mezquitas-y defendiendo la libertad religiosa, inscrita en el ADN de este país.

“Esto no es América”, dijo el arzobispo emérito de Washington DC, el cardenal Theodore McCarrick, en alusión a actos como el de Jones. “América no se construyó con el odio; se construyó con el amor”.

El proyecto para construir un centro cultural islámico – con mezquita incluida-a dos manzanas de la zona cero de Manhattan ha abierto un debate sobre la islamofobia en EE. UU. Nueve años después del 11-S, ¿es significativa?, ¿son personajes com Jones representativos? ¿O sólo la expresión radical de una desconfianza hacia el islam extendida entre buena parte de la población estadounidense?

La exacerbada oposición a la mezquita – no sólo conservadora, yno sólo islamófoba-llevó al presidente Barack Obama a defender, en un discurso con ocasión del inicio el Ramadán, en agosto, el derecho constitucional a construirla. Políticos republicanos agitan la mezquita como argumento electoral ante las legislativas de noviembre.

El pastor Jones, de la iglesia Dove World Outreach Center, en la localidad de Gainesville, era hasta estos días una figura marginal y desconocida en un país caracterizado por la multiplicidad de confesiones e iglesias.

EE. UU. teme que la chispa de Jones, cuya iglesia apenas tiene medio centenar de feligreses, desate un incendio similar, o peor, al que desencadenaron las caricaturas de Mahoma publicadas en la prensa danesa en el 2005. “Probablemente pone a nuestros soldados en peligro, y las imágenes pueden ser usadas por los extremistas aquí y en todo el mundo”, dijo el general Petraeus en una entrevista en la cadena de televisión ABC. El general Jack Keane, asesor de Petraeus, definió la iniciativa de Jones como “ultrajante” e “insultante para los musulmanes”.

La alarma por la acción de Jones – amparada en la libertad de expresión garantizada por la Constitución-llegó ayer a la Casa Blanca. El portavoz Robert Gibbs dijo que la quema del Corán “pone a las tropas en peligro” y “es motivo de inquietud para la Administración”.

EE. UU. y sus aliados llevan nueve años en Afganistán, donde afrontan una insurgencia robusta que no necesita de pastores excéntricos en Florida para matar estadounidenses. Pero los discursos de Jones y la quema del Corán complican aún más el objetivo de ganarse “las mentes y los corazones” de la población local, y alimentan el argumentario del islamismo radical según el cual EE. UU. está en guerra contra la religión musulmana.

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