ENFRENTAMIENTO Con EL MUNDO MUSULMÁN ante el 11-s
El plan de un pastor de EEUU de quemar el Corán desata la tensión
Petraeus avisa de que el incidente pone en riesgo a las tropas estadounidenses en Afganistán. El líder religioso de Florida provoca con su idea encendidas manifestaciones de protesta en Kabul.
El Periodico, , 08-09-2010A las puertas del noveno aniversario de los atentados del 11 de septiembre del 2001, marcado por una mayor tensión con los musulmanes que en ningún aniversario anterior por el plan de construir una polémica mezquita en los alrededores de la zona cero, extremistas religiosos de EEUU están avivando el fuego de otro explosivo enfrentamiento con el mundo musulmán.
Los planes de un pastor de una minúscula Iglesia cristiana de Florida de organizar el sábado una hoguera para quemar copias del Corán han hecho prender la mecha en algunos países musulmanes, una amenaza que tratan de aplacar dirigentes militares y diplomáticos, así como líderes moderados de distintas denominaciones religiosas.
Ayer, el general David Petraeus, mando militar estadounidense en Afganistán, denunció el acto organizado por Terry Jones, pastor del Dove World Outreach Center, una pequeña Iglesia de Gainsville (Florida) que cuenta con unas escasas cinco decenas de feligreses pero que ha conseguido más de 8.700 fans en la página de Facebook creada para declarar el «Día internacional de la quema del Corán».
«Sin duda, las imágenes de la quema serán usadas por extremistas en Afganistán y alrededor del mundo para inflamar la opinión pública e incitar violencia», declaró el general. Fue él mismo quien recordó el daño que hicieron a la campaña militar estadounidense en Irak y Afganistán las fotos de Abú Graib, de donde salieron las infames imágenes de los abusos y torturas a presos.
LAS CARICATURAS / En la memoria reciente figura la violencia que se desató en el 2005 tras la publicación de las caricaturas de Mahoma en Dinamarca. También las revueltas del mismo año en las que murieron 15 personas cuando Newsweek publicó una información, de la que luego se retractó, sobre guardias de Guantánamo que habían tirado una copia del Corán a un inodoro.
Petraeus destacó ayer que la mera propagación del anuncio de la quema ya provocó el lunes protestas en lugares como Kabul, donde varios centenares de hombres se manifestaron frente a una mezquita, profirieron gritos de «Muerte a América» y quemaron tanto banderas estadounidenses como una figura que representaba al pastor Jones. Este insiste en celebrar el acto, pese a que las autoridades le han denegado el permiso para organizar la hoguera.
ESFUERZOS / Al esfuerzo de Petraeus por evitar los enfrentamientos, y a las denuncias llegadas desde numerosas partes del mundo, desde el Vaticano hasta Pakistán, se sumó la embajada de EEUU en Afganistán, que emitió un comunicado condenando los planes de la iglesia de Florida y recordó que la Administración rechaza actos que «falten al respeto al islam». El comunicado recuerda las palabras del presidente, Barack Obama, en su discurso de El Cairo, en el que prometió «luchar contra estereotipos negativos del islam, ocurran donde ocurran».
La tensión crece y el miedo a la expansión de fuertes sentimientos antimusulmanes en EEUU quedó de manifiesto ayer en el Departamento de Justicia, donde el fiscal general, Eric Holder, mantuvo una reunión con líderes islámicos, cristianos y judíos para abordar el aumento de los actos de violencia contra los musulmanes en EEUU. También se esperaba que la secretaria de Estado, Hillary Clinton, difundiera en una celebración del Ramadán un mensaje apelando a la paz. La Sociedad Islámica de EEUU denunció en una rueda de prensa en Washington «la marea creciente de miedo e intolerancia», intensificada también por la polémica sobre la mezquita.
Los musulmanes en EEUU están rebajando los preparativos de los festejos del Eid – al – Fitr, el fin del Ramadán, ante la sensación de que crece la violencia. Es una sensación apoyada en los hechos: solo en Florida se han registrado varios incidentes y algunos políticos republicanos han empezado a incluir ataques contra la religión en sus discursos.
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