Gente corriente

Raquel Caizapanta: «Me llaman mamás que no saben nada de sus hijos»

El Periodico, CATALINA GAYÀ, 01-09-2010

- ¿Quién la escucha?

- Llego a un colectivo importante de hermanos latinoamericanos orientándoles en temas de extranjería, dándoles buenas noticias y energía.

- Empezó en el 2005.

- Y me escuchaban mujeres que tenían a sus familiares lejos. Ahora también me siguen mamacitas que trabajaron durísimo para traer a sus hijos y que ahora conviven con extraños, ¡sus propios hijos! También hay jóvenes que vienen al programa con sus grupos de hip hop. ¡Es casi un magacín de autoayuda!

- ¡Espere! Abre los micrófonos….

- Y los miércoles tenemos a David García, el terapeuta del corazón, y las mujeres nos cuentan que tienen a sus hijos y maridos allá. Las mujeres explican que se sienten solas y no saben si ellos las esperan.

- ¿Qué les dice?

- ¡Seguro que allá él no está solo!

- Siga, siga.

- Otras, las que ya tienen a sus hijos aquí, me dicen que los adolescentes no están haciendo nada con la excusa de la crisis. El 80% de mi audiencia son mujeres. ¡Ellas están ocupando espacios que eran imposibles en nuestros países! Son taxistas, conductoras de reparto…

- ¿Qué le explican esas mujeres?

- Los viernes tengo un espacio que se llama Alternativa Jove. En una ocasión hablamos de la generación ni – ni y empezaron a llamar montones de mamás. Una de ellas me dijo: «’¡Yo tengo una fundación de ninis!».

- Menudo contraste.

- Las mamás llaman a la radio diciendo que no saben qué ha pasado con sus hijos. ¡Hemos estado demasiado ocupadas trabajando y no sabemos nada de ellos!

- Y esos jóvenes, ¿la siguen?

- Lo intento. He abierto un espacio para que los chicos vengan a la radio a cantar hip hop o lo que quieran. Muchos de ellos cantan cosas durísimas: «Esta puta sociedad, que nos acosa, que nos juzga porque somos inmigrantes, nos dicen sudacas…»

- ¿Tiene palabras para todos?

- Mire, yo he vivido la misma experiencia que muchos de los que llaman. Mis padres me dejaron en Ecuador cuando tenía 19 años. Estaba a cargo de mis dos hermanitas, de 14 y 16 años, y de mi hermanito de cinco años. Estudiaba Psicología, trabajaba como maestra y hacía de mamá de todos ellos.

- ¿Fue hija de locutorio?

- Sí. Y siempre guardas como un resentimiento pensando: «¿Por qué nos dejaron».

- Fue la última a la que trajeron.

- Tenía 25 años y, en Ecuador, dejé a Pablo, el que ahora es mi marido.

- Usted llegó a casa de sus padres.

- ¡Éramos ocho! Todos llegábamos a casa de alguien y en casa de ese alguien siempre había otro alguien.

- ¿Mereció la pena?

- Yo antes pensaba que no, pero ahora estamos juntos. ¡No somos como la mayoría de las familias que se han roto! A nivel económico no sé si realmente ha merecido la pena venir. En Ecuador era profesora y me encantaba lo que hacía. Claro que la radio no la cambiaría por nada.

- Por cierto, ¿cómo llegó a la radio?

- ¡Eso es una historia increíble! Cuando Pablo llegó montamos el Taller Ecuatoriano de Arte y Cultura (TEAC), una entidad que ya teníamos en Ecuador.

- Para no olvidar las raíces.

- ¡Aún continuamos! Los sábados y los domingos estamos en un local de Sant Andreu.

- ¿Y del TEAC a la radio?

- En RKB se hacía un programa dirigido al colectivo latino y fui a hablar del TEAC. En la entrevista alguien me preguntó si quería colaborar haciendo una agenda cultural latina. En ese tiempo hacía de comercial de venta de pisos. ¡He hecho de todo!

- Y…

- Me propusieron hacer un programa y me convertí en una comunicadora social sin serlo.

- ¿Se imaginaba tanto éxito?

- ¡No! Creo que el programa ha sabido evolucionar al ritmo de la comunidad. Es un reflejo.

- Y ya es una voz para los latinos.

- Me contratan para hacer de maestra de ceremonias en fiestas de 15 años, presento conciertos y sé lo que pasa en la comunidad. ¿Sabe? Una vez en el metro unos muchachos querían robar a otro. Yo me levanté y le recordé que su madre había trabajado mucho para traerlo aquí. Él bajó la cabeza. ¡Creo que no podemos cerrar los ojos a lo que pasa! En mi programa lo cuento y busco alternativas para los jóvenes.

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