Prostitutos forzosos las 24 horas a base de viagra

El Correo, ELENA CABALLERO, 01-09-2010

La Policía ha detenido a 14 personas acusadas de integrar una organización dedicada a la explotación sexual de hombres, la primera de este tipo que se desmantela en España. Las víctimas eran captadas en la región de Maranhao, al norte de Brasil, donde la red ofrecía a los jóvenes puestos de trabajo estables y unas condiciones económicas a la postre más que falsas. La mayoría fueron engañados. Pensaban que trabajarían como gogós, bailarines o modelos, aunque también es cierto que algunos sabían que venían a ejercer la prostitución, aunque creían que lo harían en establecimientos de ‘alto standing’ y no hacinados en pisos con unas condiciones que rayaban la esclavitud. «Las viviendas eran realmente similares a un submarino. Eran sitios pequeños y los jóvenes estaban encerrados allí las 24 horas», explicaron los agentes participantes en la operación.

Las víctimas – al menos 60 hombres de entre 20 y 30 años, aunque también había travestis y mujeres – viajaban desde Brasil a aeropuertos de Italia y Francia con billetes comprados por la organización con tarjetas clonadas. Desde esos puntos eran trasladados a España. En un principio, la trama comunicaba a los jóvenes que solo debían hacer frente a los gastos del viaje, pero cuando llegaban al país eran obligados a entregar a la organización una cantidad que en ocasiones superaba los 4.000 euros. Si plantaban cara o causaban problemas, los responsables recurrían a las amenazas, incluso de muerte, tanto para ellos como para sus familias.

60 euros la media hora

Una vez en España, el líder de la red, con domicilio en Palma de Mallorca, distribuía a los hombres en diferentes casas de citas repartidas por todo el país, donde eran obligados a prostituirse las 24 horas del día. Para estar disponibles en cualquier momento, los jóvenes recibían pastillas de Viagra, además de cocaína y ‘popper’ – nombre genérico de las drogas que se toman por inhalación – , según explicaron los responsables de la investigación. Cada prostituto, debía entregar al cabecilla de la organización la mitad de las ganancias y 200 euros más en concepto de manutención y alojamiento.

La banda atraía a los clientes, hombres de todas las edades y estratos sociales, mediante anuncios en la sección de contactos de diferentes periódicos y en distintas páginas web, donde ‘colgaban’ las fotografías de los chicos disponibles en cada uno de los pisos. En Palma de Mallorca, la mayor parte de la clientela eran extranjeros que pagaban una cuota más cara de lo habitual, que era de alrededor de 60 euros por media hora de servicio.

La investigación, que comenzó el pasado febrero después de que una víctima desvelara a la Policía toda la trama, se ha llevado a cabo en las ciudades de Palma de Mallorca, Barcelona, Alicante, Madrid y León. En esta última, los hombres también trabajaban en un club, el Brindis, donde se prostituían junto a mujeres.

Cabecillas con antecedentes

Los detenidos están acusados de delitos contra los derechos humanos relacionados con la prostitución, contra los derechos de los trabajadores, asociación ilícita y tráfico de drogas, al facilitar estupefacientes tanto a las víctimas como a los clientes. Algunos de los arrestados tienen antecedentes relacionados con la explotación sexual.

Las jóvenes captados por la banda que así lo deseen tendrán la autorización para pedir el permiso de residencia en España debido a las «circunstancias especiales» que han padecido. La investigación permanece aún abierta y la Policía ha desvelado que «tienen conocimiento de que hay más redes como esta».

Ayer mismo, la Generalitat decidió anular la normativa que obligaba a las prostitutas que ejercen en burdeles de la comunidad autónoma a pasar un control sanitario preventivo. De esta forma, el Ejecutivo catalán quiere evitar que este requisito, vigente desde el año 2002, sea utilizado como reclamo para que los clientes eviten usar condón. No obstante, se mantiene la obligación de cumplir con las condiciones de higiene y salubridad de los locales establecidas hace ocho años. Por ejemplo, tener baño, ducha, bidé y ventilación, así como disponer de preservativos «homologados».

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