«Me atienden bien rapidito»
La Verdad, , 31-08-2010Cristina, con su hija, se dirige al mostrador de recepción a las 9.10 horas. :: NACHO GARCÍA
«Me atienden bien rapidito». Con voz melosa, Carmen, una ecuatoriana, empleada de hogar, se asombraba ayer de haber resuelto sus trámites en la nueva Oficina de Extranjería de Murcia en casi un suspiro. Las puertas se abrieron a las 7.30 de la mañana, media hora antes de que comenzase la atención al público, con el fin de que nadie tuviera que esperar en la calle, como así ocurría en las antiguas dependencias de Barriomar, por falta de espacio.
«A las 8 hemos iniciado el servicio sin problemas, casi cruzando los dedos porque cuando dependes de sistemas informáticos…» explicaba el jefe de la Oficina Única de Extranjeros, Fulgencio Puche. Incluso la terminal bancaria instalada por Cajamurcia comenzó a funcionar a media mañana, convirtiendo así la oficina de Murcia en la única de España que dispone de este servicio para facilitar el pago de tasas.
Los 15 minutos máximos de espera esgrimidos como objetivo por el delegado del Gobierno y el jefe de la Oficina se redujeron considerablemente. Para hacer la prueba, ‘La Verdad’ cronometró el tiempo que tardó Cristina Méndez, una boliviana, empleada de hogar, que acudió con su hija de cuatro años para resolver un trámite de arraigo. Desde que se dirigió al mostrador de recepción y orientación hasta que fue llamada para ser atendida – sentada, en una sala de espera con 250 asientos, la mayoría ayer vacíos, y con aire acondicionado – pasaron 5 minutos, y otros 4 minutos para resolver su consulta. En total: 9 minutos para realizar sus gestiones, bien alejados de periodos de hora y media o dos horas de quienes acudían a la Oficina de Extranjería en Barriomar de madrugada y echaban toda la mañana para resolver sus trámites.
La mayoría, en coche
La mayoría de los inmigrantes consultados llegaron hasta la oficina, situada en el polígono Cabezo Cortao en coche particular. Aún no están muy familiarizados con los autobuses – líneas 22 desde la Plaza Circular y la 21 y la 41 desde la estación de autobuses – . Hubo quien, ante la duda, se cogió un taxi y también algún precavido que el viernes subió hasta la oficina para saber a ciencia cierta dónde se hallaba y no tener problemas ayer.
Los únicos ‘peros’ son que faltan aún marquesinas en las paradas del autobús y una zona de aparcamiento que deberá habilitar el Ayuntamiento, para dar servicio aquienes acuden a la Oficina de Extranjería y al resto del polígono industrial.
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