Los vendedores ilegales buscan a su clientela tras el verano en los mercados ambulantes y las grandes ciudades
Manteros fuera de temporada
La Vanguardia, , 25-08-2010ESTEVE GIRALT – Tarragona / Salou
En Tarragona, el top manta no es un problema en verano. Su presencia en las zonas de playa es esporádica, según constata el jefe de la Guardia Urbana, Rafel Comes. Los vendedores encuentran más clientela en otras poblaciones de la Costa Daurada, con más turistas por metro cuadrado. Los manteros se apean en Tarragona el resto del año, buscando a sus clientes entre miles de personas que compran en mercados ambulantes estables y legales, como el de Bonavista, uno de los más grandes de Europa, o el del barrio de Torreforta. “La actividad en estos mercados crece en invierno”, destaca Comes. En lo que va de año, la Guardia Urbana ha realizado 216 intervenciones contra el top manta en Tarragona, casi todas en los mercados, y eso que “va a la baja”, explica Comes.
Los manteros no desaparecerán cuando se agote el verano. A pesar de que en julio y agosto se suman nuevos vendedores que encuentran en el top manta una forma de ganarse la vida aprovechando la temporada turística, que en algunas poblaciones se abre por Semana Santa, la mayoría son manteros los 12 meses del año. Del mismo modo que se suben al tren o al autobús para desplegar su negocio ambulante e ilegal en verano, en municipios como Cambrils, Calafell o El Vendrell, lo siguen haciendo en otoño e invierno en otras localidades, según constatan fuentes policiales. Tan sólo cambia su destino, impacto y volumen de ventas, que habitualmente disminuye. Las avenidas más transitadas de las grandes ciudades, las estaciones de autobús o los mercados ambulantes situados en la periferia de los grandes núcleos urbanos se convierten en puntos de venta predilectos.
En Tarragona, la Guardia Urbana se ve obligada a organizar durante todo el año dispositivos de seguridad de forma conjunta con los Mossos d´Esquadra en mercados como el de Bonavista, donde se concentran cada domingo hasta 25.000 personas. Los policías buscan preferentemente a carteristas y manteros. Agentes de paisano esperan a los vendedores ilegales en las paradas del autobús cercanas al mercado, para acabar incautando todos los artículos falsificados.
Los manteros conocen perfectamente el calendario semanal de mercados y mercadillos. En las grandes aglomeraciones encuentran potenciales compradores, del mismo modo que es más fácil esquivar a la policía. Aunque su actividad comercial es forzosamente nómada, sus lugares de residencia acostumbran a ser estables. Si bien es cierto que un contingente de vendedores ha llegado este verano a la Costa Daurada procedente de las comarcas de Lleida para pasar el verano, la mayoría de los vendedores acaba fijando su domicilio, muchos de ellos en Salou.
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