Obama se arriesga a favor de la mezquita en la 'Zona Cero'

El 70% de los estadounidenses está en contra de la construcción del centro

El Mundo, C. FRESNEDA / Panama City (EEUU) , 15-08-2010

Enviado especial

Antes de partir hacia el Golfo de México, Barack Obama abrió la caja de los truenos con su defensa enérgica de la mezquita en la Zona Cero. El presidente estadounidense invocó a Thomas Jefferson en el momento de respaldar el controvertido proyecto: «Los musulmanes tienen el mismo derecho que cualquiera a practicar su religión (…) Esto es América, y nuestro compromiso con la libertad religiosa debe ser inamovible».

Después de esquivar la polémica durante días, Obama decidió dar su bendición al centro cultural islámico conocido como Iniciativa Córdoba aprovechando la ceremonia del inicio del Ramadán. Al presidente no le tembló a la voz a la hora de apoyar el proyecto, pese a las encuestas que revelan que un 70% de estadounidenses está en contra de su construcción, a menos de 200 metros de donde estaban las Torres Gemelas.

Sarah Palin, la voz más insistente de la América conservadora, vio venir el anuncio desde horas antes. «¿Expresará Obama el dolor de EEUU y pedirá a los musulmanes que demuestren su tolerancia renunciando a la mezquita del 11-S?». La ex gobernadora de Alaska considera la mezquita como «una provocación innecesaria», y con ella están en este asunto no sólo el 82% de los republicanos, también el 54% de los demócratas (de acuerdo con un reciente sondeo de la CNN).

Quizás por ese motivo, Obama pasó ayer de puntillas por la polémica a su paso por el Golfo de México. «No he querido entrar en si es o no prudente la decisión de poner una mezquita allí», declaró. «Mis comentarios se han ceñido específicamente al derecho de la gente desde las fundación de este país. Por difíciles que sean estos asuntos, pienso que es muy importante que nos centremos en cuáles son nuestros valores».

Es que a Obama le empezaron a caer ayer las primeras críticas desde su propio partido. «A veces preferiría que el presidente fuera más ‘presidente’ y menos ’profesor’», declaró el ex congresista y estratega Martin Frost. «Aunque su posición es defendible, lo cierto es que no va ayudar a los demócratas en los lugares que más lo necesitan».

No habían sido las únicas críticas del día. «El presidente no escucha a los neoyorquinos», se lamentó el candidato republicano a gobernador de Nueva York, Rick Lazio, dispuesto a convertir el tema en caballo de batalla en su pulso contra el candidato demócrata, Mario Cuomo (a favor del proyecto). «Con las más de cien mezquitas que existen en Nueva York, no estamos hablando de un asunto de religión, sino de seguridad», dijo Lazio.

En defensa de Obama salió el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, que se adelantó al presidente con su espaldarazo al proyecto. El alcalde también desafió al 60% de los neoyorquinos que se oponen al proyecto y a familias de víctimas del 11-S.

El ex republicano, ex demócrata e independiente alabó la valentía de Obama y comparó su gesto con el que tuvo hacia los judíos George Washington. «Hace 200 años, el padre de nuestro país escribió su famosa carta a la Comunidad Judía de Newport y les llamó ‘los hijos de Abraham’. El presidente Obama ha evocado al presidente Washington con su propio recordatorio: todos poseemos la misma libertad».

En su discurso, Obama se apoyó en Thomas Jefferson, al que citó textualmente: «Todos los hombres deben ser libres de profesar y mantener sus opiniones en religión. La Primera Enmienda de nuestra Constitución estableció que la libertad de religión es la ley de la tierra».

«Ahora bien, no podemos decir que la religión no causa controversia», matizó. «Recientemente se ha prestado atención a la construcción de mezquitas, particularmente en Nueva York. Debemos reconocer y respetar la sensibilidad de todo lo que rodea a los proyectos en el Bajo Manhattan. Los ataques del 11-S fueron un suceso traumático para nuestro país. Y el dolor y el sufrimiento experimentado por quienes perdieron a sus seres queridos es inimaginable. Entiendo las emociones que este asunto puede generar: la Zona Cero es suelo sagrado».

«No debemos olvidar nunca a quienes perdimos de una tan forma trágica en el 11-S y debemos honrar siempre a quienes han liderado nuestra respuesta a ese ataque», dijo Obama. «Los enemigos de EEUU no son líderes religiosos, sino terroristas que asesinan hombres, mujeres y niños inocentes. Al Qaeda ha asesinado a más musulmanes que gente de otras religiones».

«La causa de Al Qaeda no es el islam, sino un gran distorsión del islam», concluyó el presidente, enter aplausos, ante decenas de representantes de comunidades musulmanas del país. El promotor del centro islámico, el magnate inmobiliario árabe Sharif el Gamal, se apuntó desde lejos a la celebración: «Estamos conmovidos y agradecidos por las palabras del presidente».

Gamal pretende construir 13 plantas, con presupuesto de 100 millones de dólares y un auditorio, un lugar para la oración, aulas, locales comerciales e instalaciones deportivas. Al frente la mezquita estaría el imam sufí Feisal Abdul Rauf, uno de los rostros más visibles del islamismo moderado en EEUU, que ha preferido guardar un prudente silencio en medio de la polémica.

Espíritu de libertad o un sacrilegio
>El conservador Charles Krauthammer publicó el jueves en ‘The Washington Post’ el artículo ‘Sacrilegio en la Zona Cero’: «América es un país libre donde puedes construir lo que quieras, pero no donde quieras. Por eso hay leyes. […] Hay restricciones por motivos profundos de decencia común y respeto por lo sagrado. […] No a la mezquita en la ‘Zona Cero’. Constrúyanla en cualquier otro lugar».

>El alcalde neoyorquino, el magnate Michael Bloomberg, realizó una emotiva defensa de la mezquita el 3 de agosto con la Estatua de la Libertad de fondo: «Nueva York fue construida por inmigrantes y es sostenida por inmigrantes, gente de 100 países diferentes que hablan más de 200 idiomas y profesan su religión. […] Es exactamente ese espíritu de apertura y aceptación el que fue atacado el 11 de septiembre de 2001».

>Es difícil poder cifrar el número de musulmanes que hay en un determinado lugar porque no suele ser necesario decir qué religión profesa uno. Por eso, el número de musulmanes en EEUU oscila de dos millones a siete. En la ciudad de Nueva York, son 600.000.

>Según una encuesta publicada por Gallup en enero, el 43% de los estadounidenses admite sentir algún prejuicio contra los musulmanes. El 31% reconoce, además, que no está a favor de esta religión, en contraposición al 9% que la defiende.

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>Análisis de Carlos Fresneda hoy en EL MUNDO en Orbyt.

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