La hermana del piloto de un avión del 11-S explica su oposición a la mezquita

"No lo permitiremos"

La Vanguardia, , 23-08-2010

MARC BASSETS – Washington. Corresponsal

Los detractores del centro islámico junto a la ‘zona cero’ dudan de los motivos del imán que lo impulsa
Los detractores del centro islámico que debe construirse a dos manzanas de la zona cero,en Manhattan, están convencidos de que todavía pueden detener el proyecto si movilizan a suficientes conciudadanos y presionan a los políticos.

“Les diremos a nuestros representantes que si apoyan el proyecto pagarán un precio. No permitiremos que suceda”, dice, en una entrevista telefónica, Debra Burlingame, cofundadora de la organización Familias del 11-S por una América Fuerte y Segura, y una de las voces más audibles en el debate sobre el centro islámico, que incluirá una mezquita.

“Lo último que algunos de nuestros seres queridos oyeron en estos aviones antes de morir fue el grito Alahu akbar,´Dios es grande´”, explica Burlingame, en alusión a las palabras de los terroristas suicidas que tomaron los aviones que se estrellaron en Nueva York y en el Pentágono. Erigir una mezquita junto a la zona cero,donde se levantaban las Torres

Gemelas, “es un insulto burdo a nuestros seres queridos”, denuncia la activista, que no representa a todos los familiares de víctimas, muchos de los cuales aprueban el proyecto.

Burlingame, políticamente vinculada a Liz Cheney, la hija del ex vicepresidente, habla emocionada. Su hermano, Charles Burlingame, era el piloto de American Airlines que el 11 de septiembre del 2001 se estrelló contra el Pentágono. Probablemente escuchó el Alahu akbar.

Los atentados del 11-S se perpetraron en nombre del islam, y familiares de víctimas como Debra Burlingame consideran hiriente que se construya – y una mezquita precisamente en lo que ella llama un “territorio sagrado”, territorio que abarca más que la zona cero,puesto que los restos de las víctimas quedaron esparcidos por las calles de los alrededores.

Burlingame dice no tener nada en contra de las mezquitas y defender el pluralismo religioso que se halla en el ADN de Estados Unidos. “Hay más de doscientas mezquitas en Nueva York, y no hemos puesto objeciones a ninguna de ellas”. El problema lo tiene con el imán Feisal Abdul Rauf, impulsor del proyecto, que ha recibido el nombre de Cordoba House o Park51. Le acusa de “explotar la proximidad del lugar donde la Torres Gemelas fueron demolidas para cambiar el relato del 11-S” y de ser un falso moderado al que no oyó condenar los atentados de Madrid o Londres.

En realidad, como explicaba hace unos días, en un editorial, el diario conservador The Wall Street Journal,Rauf, nacido en Kuwait, ha escrito libros predicando la tolerancia y el ecumenismo y ha denunciado el terrorismo y el antisemitismo. Incluso ha impartido clases a agentes del FBI sobre el islam y colaboró con la Administración Bush. El mismo editorial recordaba algunas declaraciones de Rauf que han dado pie a interpretaciones equívocas. Tras el 11-S, dijo que “las políticas de Estados Unidos fueron cómplices de los crímenes que sucedieron”. Preguntado hace unas semanas sobre si Hamas era una organización terrorista, respondió: “No soy político. La cuestión del terrorismo es muy compleja”. Los críticos también han expresado dudas sobre el origen de los 100 millones de dólares necesarios para construir el edificio del centro islámico.

“Aunque sus motivos (para construir la mezquita) fuesen puros – sostiene Debra Burlingame-,la gente que nos mató y que celebró el 11-S, nuestros enemigos, la verá como un símbolo de victoria, como un templo a su victoria en la batalla sangrienta que creyeron ganar el 11-S, y sabemos que será utilizada como propaganda para promover más muerte. Y esto no podemos permitirlo. Simplemente no podemos”.

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