Calma tras la tormenta

La Vanguardia, , 20-08-2010

S. Heredia
Todo fluyó ayer en Melilla: las gestiones diplomáticas van cerrando las heridas. No hubo alborotadores en el paso fronterizo de Beni-Enzar, y los camiones que llegaban de Marruecos pudieron entrar en la ciudad, entregar sus verduras, sus frutas y sus pescados en los mercados, y su cemento y sus ladrillos en las obras, para que la actividad recuperase la normalidad. Han desaparecido los iracundos manifestantes del Bloque para la Liberación de Ceuta y Melilla y de la Coordinadora de la Sociedad Civil de Nador, y con ellos se han esfumado los carteles que colgaban de la valla fronteriza, tan denigrantes para las mujeres policías españolas.

Tras la visita de Francisco Javier Velázquez, director de la Policía y la Guardia Civil – el miércoles se reunió con su homólogo marroquí en Rabat-,el asunto se ha ido apaciguando. Los manifestantes han desconvocado su plan de bloqueos fronterizos, y apenas se cita la propuesta de extender las medidas a Ceuta. En medio de todas esas noticias, los melillenses respiran aliviados. Durante días, se habían visto con el agua al cuello. En especial, en los dos episodios de la última semana, con boicots temporales: el miércoles, no entraron mercancías en Melilla.

Se esperan más cosas a partir de la visita del ministro Rubalcaba, que acudirá a Rabat el lunes para conversar con Taieb Cherkaui, ministro del Interior marroquí: incluirán el asunto Melilla en la agenda, aunque ese no será el tema central. “Hablarán de inmigración irregular, cooperación policial y narcotráfico”, dicen fuentes de Interior a este diario.

A la espera de esa visita, los sindicatos policiales expresan sus propias opiniones. Mientras el SUP se ha comprometido a distribuir un cartel por España, proponiendo un abrazo a las mujeres policías, la UFP reclama responsabilidades al Gobierno. “¿Dónde han estado el ministro del Interior, el de Exteriores y la de Igualdad?”, se preguntaba ayer.

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