Nuevo conflicto diplomático | El boicot de mercancías

Ramadán sin marisco

Los activistas marroquís amenazan con bloquear el paso de alimentos frescos hasta el viernes. También quieren impedir que las mujeres crucen a Melilla para trabajar.

El Periodico, M. N., 18-08-2010

Pese al caos y a la improvisación que presiden los actos convocados por los dos activistas marroquís que a partir de hoy y hasta el viernes amenazan con dejar Melilla sin frutas, verduras, pescados y mariscos procedentes de Marruecos, nada de lo que hacen o dicen responde al azar. Anoche, Said Chramti y Chaouki Abdelmonaim, crecidos tras ser entrevistados en su chiringuito de Beni – Enzar por Al Jazeera y una televisión de Arabia Saudí, lideraron una (mini) manifestación de camioneros marroquís junto a la valla española para denunciar la «agresividad policial» que supuestamente dio comienzo a unos bloqueos que está por ver cuánto duran.

¿Acaso hay algún camionero agredido por policías españoles? «No, pero pasan a diario por aquí y son testigos cuando pegan», advirtió anoche Chramti. Puede sorprender, pero en Melilla nadie les cree. Están tan acostumbrados a las fanfarronadas de estos alborotadores, que ayer ni a musulmanes ni a cristianos se les pasó por la cabeza hacer acopio de una triple ración de tomates en el mercado para elaborar el salmorejo obligado en estos calores del norte de África. Ni comprar una ración triple de marisco para rellenar las pastelas que estos días de Ramadán rompen el ayuno de las familias musulmanas de la ciudad autónoma.

La clave está en saber cuánto tiempo permitirán personajes claves en este conflicto –como el alcalde de Farhana y Beni – Enzar, Yahia Yahia– mantener una protesta que perjudica principalmente al sustento diario de los marroquís. El camionero cobra al día. Y el pescador. Y el agricultor. Y las más de 2.000 mujeres que a diario cruzan por Beni – Enzar para trabajar en casas de familias melillenses por 20 euros y a las que a partir del viernes se les prohibirá el paso durante dos días.

«Mujeres contra mujeres», dijo anoche Chaouki tras asegurar que habían sido las propias empleadas las que habían decidido iniciar una huelga en una asamblea convocada a una hora en la que todas estaban trabajando. Y para evitar que alguna se cuele, se impedirá el paso a cualquier mujer. Una iniciativa, aseguraron los activistas, que pretende reivindicar la «dignidad de la mujer árabe». Ha quedado claro.

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