La guerra del ´TOP MANTA´
os comerciantes de El Vendrell y Calafell alertan del efecto llamada que provocará la permisividad de los ayuntamientos Los consistorios cargan contra los responsables políticos de los Mossos y la Policía por mirar hacia otra parte
La Vanguardia, , 17-08-2010ESTEVE GIRALT – Calafell
El top manta tuvo ayer la dudosa virtud de enfrentar a los comerciantes de El Vendrell y Calafell (Baix Penedès) con sus respectivos Ayuntamientos, al tiempo que desde los consistorios se oyeron duras críticas y reproches varios contra los responsables políticos de los cuerpos de seguridad, sean Mossos d´Esquadra o Policía Nacional. Un viejo problema que en la costa del Baix Penedès está tomando una dimensión nueva. El comercio local alerta del grave perjuicio y del agravio comparativo que supone la creación de zonas municipales de tolerancia para los vendedores ilegales, además de advertir de un posible efecto llamada; con estos argumentos exigieron ayer mismo a sus alcaldes, Benet Jané (CiU) y Jordi Sánchez (PSC), dejar el buenismo y marcar el fin de la tolerancia a los top manta.
Pero los gobernantes municipales no tienen intención alguna de dar marcha atrás porque aseguran que es la única manera de garantizar la seguridad en las calles en plena temporada turística. El alcalde de El Vendrell afirmó, además, que existen otros ayuntamientos que han pactado de forma similar con los manteros zonas de tolerancia. “No somos los primeros ni los únicos”, arguyó Jané. El alcalde no quiso dar el nombre de ningún municipio por respeto institucional.
Por la tarde, en una comparecencia de urgencia, Jané, acompañado por varios de sus concejales, aseguró que han pactado con los vendedores ilegales porque no tienen otra forma de evitar las batallas campales entre manteros y policías locales del pasado verano. “No podemos destinar una multitud de policías a vigilar el paseo marítimo y hacer el trabajo que no están haciendo la Generalitat y el Estado. Los responsables políticos de los Mossos están mirando hacia otra parte”, reprochó Jané.
Por su parte, Jordi Sánchez, alcalde de Calafell, destacó que están desbordados, por lo que pidió la implicación de la administración central y autonómica para buscar soluciones definitivas al conflicto. “Por ahora no podemos hacer otra cosa”, dijo Sánchez en referencia a la permisividad con los top manta fuera del paseo marítimo. “En caso contrario, el mal es peor. De tener la paz relativa de ahora, tendríamos un espectáculo garantizado”, añadió el alcalde de Calafell.
Ambos alcaldes recuerdan lo sucedido el verano pasado para defender la negociación con los cabecillas del top manta en la zona de este año. Los policías locales sufrieron varias agresiones por parte de vendedores ilegales que respondieron con extrema agresividad a la presión policial.
En el paseo marítimo de El Vendrell, en Coma-ruga, era frecuente encontrar unos 350 manteros a diario, durante los meses de julio y agosto. Ahora, en la zona de tolerancia de El Vendrell, situada tras el paseo, se reúnen entre 70 y 80 vendedores ilegales, por lo que el Ayuntamiento asegura que no se está produciendo ningún efecto llamada. En Calafell se reúne una cuarentena de manteros.
Sea como sea, la decisión de pactar con los manteros una zona de tolerancia para la venta ilegal en ambos municipios costeros, fuera de la primera línea de mar, detrás de los paseos marítimos, ha indignado al comercio local. Los máximos responsables de las dos asociaciones – el Centre d´Iniciatives i Turisme de El Vendrell (CIT) y el Fòrum Calafell-,que representan a unos 700 comercios, acusan a sus ayuntamientos de estar dañando gravemente la imagen turística de los dos municipios en el peor momento, el mes de agosto. “Los ayuntamientos están cometiendo una ilegalidad de consecuencias muy negativas”, alertó Juan Jesús Espina, presidente del CIT. “Se está permitiendo una competencia desleal e irregular”, denunció Massimilano Revelló, presidente de la asociación de comerciantes de Calafell.
Los comerciantes, que amenazaron con emprender acciones legales contra los consistorios si no se revierte la situación de forma inmediata, coincidieron con los políticos locales en la falta de efectivos policiales y la imposibilidad de resolver un problema global a escala municipal. “Los ayuntamientos no disponen de recursos suficientes para hacer frente al top manta”,admitió el presidente del CIT.
Precisamente, uno de los motivos que utilizan los políticos locales para justificar la decisión de permitir el top manta en determinados espacios es el económico. Los gobiernos municipales de El Vendrell y Calafell destacan que no tienen suficientes recursos para dotar a la policía local de efectivos suficientes. En el caso de El Vendrell, la policía local está integrada por un centenar de agentes, de los que una veintena están de forma permanente en la calle. “Es insuficiente”, asegura Jané. El alcalde recuerda que el pasado agosto, en los 15 días de mayor frecuencia turística, tuvieron que pagar 60.000 euros en horas extras a la policía local para hacer frente a los manteros.
Ni el alcalde de Calafell ni el de El Vendrell criticaron los duros reproches de los comerciantes locales. “Estamos con ellos y entendemos su preocupación”, coincidieron Jané y Sánchez. Ambos ayuntamientos aseguran haber mantenido contactos con los comerciantes antes de tomar la decisión de permitir ciertos espacios de venta ilegal.
Por la tarde, pocas horas después de que los comerciantes cargasen contra la permisividad municipal ante el top manta,en la plaza de la Lluna de El Vendrell, detrás del paseo marítimo del núcleo turístico de Coma-ruga, los manteros seguían vendiendo sus productos de forma ilegal, como si todo el conflicto abierto no fuera con ellos.
Si no se produce la intervención decidida de los Mossos d´Esquadra, algo por ahora poco probable – el conseller Joan Saura aseguró la pasada semana entender a los ayuntamientos de Calafell y El Vendrell-,la permisividad con el top manta en estos municipios durará hasta que acabe el mes de agosto. En septiembre la presión de los manteros baja, por la caída del turismo, y el fenómeno pasa más inadvertido, por lo que se pondría fin a los espacios de tolerancia.
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