Obama recula en la batalla de la mezquita

El Correo, JUAN PABLO NÓBREGA, 16-08-2010

Durante semanas Barack Obama había esquivado pronunciarse sobre el espinoso asunto de la posible construcción de una mezquita en la Zona Cero. No por ello el debate del proyecto, que parte con el aval del poderoso alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg; había quedado circunscrito al ámbito local, con un sector importante de los medios y del Partido Republicano rechazando la conveniencia de la ubicación de un centro religioso musulmán a pocos pasos de donde cayeron más de 3.000 compatriotas víctimas de los atentados del 11 – S. La contundente declaración del presidente el pasado viernes durante una cena ‘iftar’, o ruptura del ayuno de Ramadán, defendiendo el derecho de una congregación árabe a construir el centro ha servido para comprobar que muchas heridas siguen abiertas y que la nación que fundaron aquellos peregrinos ingleses inspirada en los principios de libertad religiosa está muy lejos ahora de digerir que crezca la influencia de otras creencias.

A las primeras críticas surgidas en el seno de las asociaciones de familiares de los fallecidos calificando la renovación del edificio donde iría la mezquita de «traición a la memoria de las víctimas», se unieron pronto cualificadas voces de los conservadores como la ex candidata a la vicepresidencia, Sarah Palin, y Newt Gingrich, el duro ex portavoz de la Cámara de Representantes. «Construir una mezquita en la Zona Cero es una puñalada al corazón de las familias de las víctimas inocentes», llegó a decir la ex gobernadora de Alaska. Durante este fin de semana, un coro de legisladores de la derecha entraron con todo contra el posicionamiento de la Casa Blanca con declaraciones que no dejan indiferente a casi nadie. «Esta Administración, el propio presidente, parecen estar desconectados de la mayoría de Estados Unidos», aseguró el senador republicano por Texas John Cornyn durante su intervención en la cadena Fox. «No se trata de la libertad religiosa. Todos respetamos el derecho de cualquiera a rezar conforme a los dictados de su conciencia – argumentó el político – , pero pienso que sería poco prudente construir una mezquita en el lugar en el que 3.000 estadounidenses perdieron la vida».

«Mucho más claro»

Otro congresista republicano, Peter King, acusó a Obama de haber dado la impresión de apoyar la construcción del centro en un primer momento y de dar marcha atrás al día siguiente. «Si el presidente se iba a meter en esto, debería haber sido mucho más claro. No puede cambiar su decisión de un día para otro en una cuestión que está incluida en nuestra Constitución», argumentó King en la CNN.

El legislador conservador se refería a las contradicciones en las que incurrió el inquilino de la Casa Blanca cuando matizó ayer, de manera más ambigua, su claro apoyo al centro religioso. «No he comentado y no comentaré si es prudente tomar la decisión de construir una mezquita allí», puntualizó Obama durante su visita al golfo de México tratando de desligarse del punto clave del debate. El viernes, sin embargo, fue claro al subrayar en su cena con la comunidad islámica que los musulmanes tienen «derecho a construir un lugar de oración en Manhattan».

Las autoridades municipales se han pronunciado a favor de la mezquita, aunque todavía está pendiente un último informe de la Comisión de Patrimonio sobre el tipo de renovación que podría realizarse en el edificio conocido como Casa Córdoba. El proyecto final consiste en un complejo de trece plantas que incluye salas de conferencias, de oración, un auditorio y hasta una piscina.

Quienes defienden el proyecto, como el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, alegan que la tolerancia es la mejor respuesta al extremismo. «La falacia está en no decir que nos atacó Al – Qaida. El Islam no nos ha atacado», afirmó el congresista demócrata Jerrold Nadler en la CNN.

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