El municipal grabó en Aranzadi en agosto de 2009, pero hasta abril no se le expedientó
realizó las filmaciones siendo subinspector, puesto del que se le relevó
Para Barcina, la suspensión del cabo por sustraer las pruebas "es garantía de calidad", pero no aclara cómo pudo hacerlo
Diario de Noticias, , 05-08-2010pamplona. El policía municipal suspendido el pasado 20 de julio de sus funciones realizó las grabaciones a los usuarios de los vestuarios de las piscinas municipales de Aranzadi en agosto del año pasado, así como la sustracción de la tarjeta de la cámara para borrar las pruebas, aunque hasta el 16 de abril de este año no se le incoó expediente disciplinario, como consta en la resolución del área de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento de Pamplona. Según ha podido saber este periódico, entonces el Cabo 46 estaba ocupando una plaza interina de subinspector de tráfico, de la que se le relevó, según resolución municipal del 27 de agosto de 2009.
El agente se encuentra actualmente de baja, y, según fuentes consultadas, en estos meses no se le ha suspendido de su cargo, a pesar de que, según ha comprobado este periódico, existen dos resoluciones de agosto de 2009 relacionadas con el Cabo 46. En la primera, con fecha 20 de agosto de 2009, se le comunicaba que queda “suspendido cautelarmente de sus funciones en tanto se aclaren y resuelvan los hechos” (no dice cuáles), aunque cuatro días después, el 24 de agosto, el jefe de la Policía Municipal resuelve dejar esta suspensión “sin efecto, al haber cambiado las circunstancias extraordinarias que aconsejaron la adopción de tal medida”. Por las fechas y porque se trata del mismo agente, cabe pensar que la suspensión se debió a los incidentes con la grabación en Aranzadi y la sustracción de la tarjeta, aunque queda en el aire saber por qué se dejó sin efecto esta suspensión a pesar de tratarse de unos hechos que el propio Ayuntamiento calificó como “muy graves”. También queda en el aire saber cómo pudo el agente suspendido acceder a las pruebas – la cámara retenida – , dentro de las dependencias municipales vigiladas con cámaras, y sustraer la tarjeta, lo que ni Barcina (que habló ayer) ni el área aclaran.
El municipal suspendido de su servicio tras grabar en los vestuarios de Aranzadi y sustraer después la tarjeta de la cámara, tomó posesión en julio de 1997 y desde 2004 ocupa el puesto de cabo. En abril de 2008 pasó de forma interina a ser subinspector de tráfico.
BARCINA: “garantía de calidad” La alcaldesa de Pamplona, Yolanda Barcina, afirmó ayer que la suspensión al agente “es un ejemplo de cómo los órganos de control y vigilancia de la propia Policía Municipal actúan ante cualquier situación irregular que se pueda producir”.
Tras una rueda de prensa, y según informa Europa Press, la primera edil defendió que la detección de este hecho “es una garantía de calidad en relación a la Policía Municipal de Pamplona”, aunque quiso aprovechar para decir que “a veces estas informaciones en vez de servir para poner de manifiesto que la Policía Municipal de Pamplona es una de las de mayor calidad, que mejor actúa y que más control de calidad tiene, alguien lo quiere estar desvirtuando”. Al respecto hay que señalar que es la propia concejalía de Seguridad Ciudadana la que en la resolución pone en evidencia que con la actuación de su agente “la imagen de la Policía Municipal de Pamplona resulta claramente perjudicada”.
Barcina insistió en que “una vez más, seguridad ante la calidad y el buen hacer de la Policía Municipal, porque cuando hay irregularidades se detectan y se abren expedientes”, y por último, incidió en que se trata de un hecho “totalmente aislado” realizado por “una persona puntual y detectado por la propia organización”. Según ha destacado, “entre 500 profesionales puede haber alguna irregularidad”. “Lo positivo es siempre detectar las irregularidades y actuar; en eso nos caracterizamos el Ayuntamiento de Pamplona, en poner orden, control e intentar evitar siempre irregularidades”, ha concluido. Hay que señalar, al respecto, que al menos otros dos policías municipales más están denunciados por agredir en las dependencias policiales a un detenido esposado cuando lo trasladaban al retén. Entonces las imágenes donde podían verse los hechos pudieron ser conocidas por los ciudadanos, sólo porque fueron hechas públicas a través de la asociación SOS Racismo.
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