EL RETO DE LA INMIGRACIÓN. Conversación con David Salgado, el policía de Phoenix que presentó el primer recurso contra la SB1070

"Esta es una ley muy racista"

La Vanguardia, FRANCESC PEIRÓN - Phoenix. Corresponsal , 28-07-2010

Hubo una vez un policía que se opuso a una ley. Creyó que era injusta, que sólo iba contra determinadas personas, por su procedencia étnica. ¿No se dijo siempre que un policía se encarga de ejecutar la ley, no de pensar sobre ella?

David – pronúnciese Deivid,a lo inglés-Salgado no es un policía común. “Cuando la gobernadora Brewer firmó la ley, la leí y no me gustó, nos pone a los agentes en una situación muy difícil. También me enojó porque esta ley escoge a las personas por su color. Es una ley muy racista”.

Este agente de la policía de Phoenix, la capital de Arizona, ha aparecido en todos los medios de Estados Unidos. Días atrás, su nombre tuvo un rostro. Fue el pasado 15 de julio cuando acudió al Tribunal Federal de su estado para ver como su abogado, Steve Montoya, defendía su recurso contra esta nueva norma de inmigración que tanto debate ha propiciado en todo el país. En noviembre hay elecciones y la inmigración es un tema espinoso.

La de Salgado se convirtió en la primera respuesta contra la SB1070, la primera de las siete iniciativas, entre ellas la del Gobierno Obama, que pueden dar pie a que la juez Bolton decida bloquear su entrada en vigor mañana. “Hace 19 años que me puse debajo de la bandera para jurar que haría todo lo posible por todos, por tratar igual a todos. Esta ley no lo hace, porque clasifica a gente de otro color, a los hispanos, como ciudadanos de segunda categoría. Esta ley la hacen porque no quieren a los mexicanos”.

Nacido en El Paso (Texas) en 1958, de padres ya alumbrados en este país, él no olvida que sus abuelos entraron y se establecieron aquí procedentes del otro lado de la frontera. Por eso, en su conversación, en más de una ocasión se le escapa un “yo soy mexicano”. Se mete en la piel de su madre, una ciudadana estadounidense de 78 años. “Aún conduce y figúrese que un día la paran. Ella, si se pone nerviosa, habla en puro español, no le sale el inglés. Por eso le pueden hacer más preguntas e incluso llevarla a la comisaría, detenida”.

En su infancia, su familia se trasladó a vivir al sur de Phoenix, que entonces, como ahora, era la zona más deprimida de esta ciudad. Él y sus seis hermanos consiguieron a base de esfuerzo dar un paso adelante. “Hoy tenemos buenas ocupaciones”, afirma para certificar que entonces, como ahora, es más que injusto lanzar acusaciones genéricas sobre un colectivo determinado.

“Los mexicanos son buena gente, a nosotros nos ayudan mucho a resolver casos, y casos importantes”, insiste. “Esta ley hace daño a la policía. Hará que la gente no confíe en nosotros y colaborará menos por miedo”. Esta es una de las cuestiones, aunque hay otra: “Si la aplicamos, nos podrán venir luego con demandas por haber detenido a alguien sólo por su apariencia, y nos arruinarán. Si no obedecemos a los jefes, entonces nos quitan la placa. También nos arruinarán. ¿Sabe lo que me costó llegar a ser policía?”.

En la conversación, mantenida en la planta 25 de un edificio del down town, en la oficina del abogado Montoya, Salgado subraya que se atrevió a presentar la demanda, pero que muchos de sus compañeros, la mayoría, suscriben su postura. Sus palabras no son más que la demostración de la división política existente y que se refleja entre los uniformados. Las autoridades estatales, con la gobernadora Jan Brewer – republicana-y el sheriff Joe Arpaio, impulsan y jalean la norma. Los responsables municipales, con el alcalde Phil Gordon – demócrata-en primera línea, arremeten contra esta ley.

Salgado es policía de la ciudad y reitera que el problema no está en Phoenix, sino en la frontera. “Ese – subraya-es terreno de los federales. Si hubiese querido dedicarme a la vigilancia fronteriza no me habría hecho policía local”. Confiesa, además, que otro grave inconveniente es la falta de preparación que tienen para ejercer esa tarea, así como la escasez de personal – “nos faltan 600 agentes”-y de presupuesto. “Estamos bajo mínimos, ¿cómo vamos a asumir más trabajo?”.

Habla de que ya había otras leyes o de que, antes de la entrada en vigor de la SB1070, se hacen muchas redadas en puestos de trabajo a la caza de unas determinadas personas. “Se llevan a los padres y las madres y dejan solos a sus criaturas, abandonadas. Ojalá un día esos niños vayan a votar y lo hagan por alguien que está en contra de todo esto”.

En contra de personas como estas, sostiene, que hacen leyes sentadas al fresco en una oficina. “No van a correr, ni les caerán demandas, no están en la primera línea del frente. Yo sí sé que estoy en primera línea y sé lo que significa y lo que se ve”, remata.

- ¿No teme a las represalias?

- Si sabes que algo no está bien y actúas con el corazón (se da unos golpes), vas a ganar.

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