Arrestan a 105 personas en un golpe a la prostitución de lujo en Madrid

El Correo, EL CORREO, 24-07-2010

La Policía Nacional desarticuló ayer, tras siete meses de investigaciones, a la principal mafia de Madrid dedicada a la explotación sexual de mujeres para la prostitución a gran escala. La operación, denominada ‘Afrodita’, finalizó con la detención de 105 personas y el precinto de trece centros de prostitución ubicados en zonas privilegiadas de la capital española, así como de las dos oficinas desde donde los cabecillas de la red dirigían los hilos del entramado.

La mafia, que usaba potentes campañas en la prensa para captar a los clientes, creó hasta quince sociedades mercantiles para dar apariencia de legalidad a los grandes beneficios que reportaba la prostitución, que superaban los 700.000 euros mensuales. El supuesto líder es un hombre de origen saudí, Kas S.A., a quien se considera en ámbitos policiales el ‘padrino’ de la prostitución en España, dueño de un patrimonio «incalculable».

Los escenarios donde los clientes tenían los contactos sexuales con las meretrices eran de gran lujo, pero las condiciones de vida de las 350 mujeres controladas por la red eran «infrahumanas», según la delegada del Gobierno en Madrid, Amparo Valcarce. Estaban obligadas a permanecer las 24 horas del día en los burdeles y estaban sometidas a turnos de trabajo bajo un estricto control de las «encargadas». Las chicas no disfrutaban en absoluto del lujo que mostraban las casas donde se desarrollaba la prostitución: ellas vivían hacinadas en habitaciones con literas de suelo a techo, prácticamente sin luz. Una pequeña salita repleta de taquillas, con apenas una televisión y unos sofás deteriorados era donde las mujeres se cambiaban de ropa y permanecían agrupadas hasta la llegada de los clientes.

Inmigrantes sin papeles

Las mujeres «liberadas» son en su mayoría «inmigrantes», con origen en diferentes países y una cuarta parte de ellas carece de papeles de residencia, explicó el inspector Miguel Ángel Gómez. Sus edades oscilan entre los 20 y los 30 años. Según dijo, muchas provienen de entornos de violencia o exclusión social y algunas están enganchadas al consumo de drogas.

La estructura de la red mafiosa tenía apariencia piramidal, con diferentes escalones desde el máximo responsable hasta personal auxiliar, como personas de mantenimiento, mensajería o telefonistas para atender las llamadas de los clientes.

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