PALABRAS VIAJERAS

Los extranjeros son extraños

Todas las lenguas reflejan el recelo con que se juzga al extranjero. Es un bicho raro que habla de una manera extravagante y este rasgo le define.

La Vanguardia, Ramon Solsona , 23-07-2010

El título de este comentario es redundante, porque ambas palabras, extranjero y extraño, tienen una raíz común en diversas lenguas románicas. Proceden del latín extraneus, que significaba “de fuera” y, por extensión, “extraño, extranjero”. Porque todo es extraño en los extranjeros, principalmente que no saben hablar como Dios manda.

Lo de llamar bárbaro al extranjero es anterior a los romanos. Viene del griego y quién sabe si, como tantas palabras, del persa. El extranjero es un paleto que habla mal, pronuncia de una manera rara, como haciendo brr-brr o, barrb-barrb, que es lo que subyace en el origen de la palabra. Eso es lo que más caracteriza a quien no es de los nuestros, el extranjero, el raro. En latín la palabra añadió el otro significado que tiene hoy, el de alguien rudo, salvaje, inculto, cruel, etc. Los extranjeros son bárbaros y de ellos sólo cabe esperar barbaridades y barbarie.

Un caso paralelo es el de bereber.Se denomina así a un conjunto de pueblos del norte de Áfricay también a su cultura y su lengua. Hoy se prefiere la palabra autóctona amazigh,porque bereber es una designación que los árabes dieron a una etnia que era distinta a la suya en todo. Era una gente que hablaba mal, emitía unos sonidos semejantes a barbar o berber, lo cual sirvió para designarlos. Parece ser que el árabe clásico barbar no está conectado con el grecolatino barbarus,pero aunque fuera así, da igual. La idea es la misma: nosotros nos expresamos correctamente y los demás no saben hablar.

Circula con mucha insistencia la idea de que gringo procede de un grito que los mejicanos del norte proferían a soldados estadounidenses de uniforme verde (green,go out!,green go home!).

Pero Joan Coromines demostró que gringo surge del castellano. Es una deformación de griego, entendido como idioma raro. En el diccionario de la RAE, hablar en griego es hacerlo en un “lenguaje ininteligible, incomprensible” y en el siglo XIX eso mismo era “hablar en gringo”. Corominas aporta esta definición del siglo XVIII: “gringos llaman en Málaga a los extranjeros que tienen cierta especie de acento, que los priva de una locución fácil y natural castellana, y en Madrid dan el mismo nombre con particularidad a los irlandeses”.

Y constata que “en Argentina es frecuente aplicarlo a los italianos y en Méjico sólo designa a los norteamericanos”. Gringo viene, pues de griego y, gracias a las películas de frontera, se ha expandido por todo el mundo.

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