Internacional

Un dsidente cubano dice que su traslado a Madrid es "un exilio forzado"

Canarias 7, EFE Madrid , 22-07-2010

El disidente cubano Arturo Pérez de Alejo, que ha pasado siete años y cuatro meses en prisión y ahora comienza una vida “incierta” en Madrid dijo hoy a EFE que su estancia en España es “un exilio forzado”.

Acompañado de su mujer, su hija pequeña y cuatro de sus familiares, este disidente político ha llegado hoy a Madrid tal y como hicieron la semana pasada 11 de sus compañeros de celda y como harán otros siete que serán liberados en los próximos días.

En marzo de 2003, en la conocida como primavera negra, en la que fueron apresados 75 disidentes, fue acusado de atentar contra la independencia de Cuba y de ser un mercenario al servicio de una potencia extranjera por denunciar casos de violación de los derechos humanos, mediante su ONG, la Organización Independiente de Derechos Humanos Escambray.

El día que ingresó en prisión dejó a su hija de 9 años y a su mujer, que pasó a convertirse en una de las Damas de Blanco, que en los últimos años ha luchado y clamado por la libertad de su marido, del que ahora no se separa, preocupada también por su estado de salud.

“Utilizamos España como un exilio, como un refugio, porque no hay otra alternativa, no tengo otra alternativa. Tengo una pila de enfermedades, estoy preso y me dan esta posibilidad, y entre estar preso y morirme allí, trato de buscar un respiro aquí” asegura Arturo Pérez de Alejo.

De esta forma ha explicado a Efe en sus primera horas de libertad, su decisión de venir a España donde se siente libre “físicamente”, gracias al cardenal Jaime Ortega, a las Damas de Blanco, a la muerte de Orlando Zapata, a la huelga de hambre de Guillermo Fariñas, al gobierno español y su presidencia europea, enumera.

“Se dice que hay trasfondo político pero al menos se hizo, más malo es cuando no se hace nada y el trasfondo político sigue existiendo” asegura Pérez de Alejo, en relación a la polémica que suscitó en ciertos sectores la intermediación del Ejecutivo español.

Sin embargo, a pesar de todo, insiste en que no tiene libertad, ya que se encuentra fuera de su tierra y su familia, parte de la cual permanece aún en la isla.

“Mi mamá se está muriendo y ni siquiera puedo decidir nada sobre su vida y su muerte” dice entristecido, al recordar que antes de venir a España la ha podido ver 40 minutos.

A pesar de todo habla de perdón, y dice que su corazón está abierto a él, aunque insiste en que no dejará de ser quien es, lo que representó y lo que fue, porque su libertad en España es un “exilio forzado”, puntualiza.

No olvida tampoco a los disidentes que prefirieron quedarse en prisión antes que abandonar Cuba, ni al resto de presos políticos que permanecen apresados “por gusto, por saciar la ira, o por el deseo de venganza quizás” del Gobierno cubano, puntualiza.

Espera que éste siga dando pasos de apertura y no se detenga, porque “no se puede vivir de cuatro cosas buenas y 300 malas”.

Sobre que su liberación y la de sus compañeros pueda suponer el desbloqueo de la isla no se pronuncia, aunque cree eso sí que el bloqueo “no ha causado ningún efecto al Gobierno cubano, más bien al pueblo cubano, porque lleva cincuenta y tanto años con la misma política, y *qué ha resuelto?”, se pregunta. EFE

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