Cada vez más, menores catalanes se integran en las pandillas juveniles, que ya no son únicamente latinoamericana
Bandas ya no tan latinas
La Vanguardia, , 21-07-2010Las bandas juveniles ya no son únicamente latinas. También son catalanas, y rusas, y magrebíes. Cada vez más jóvenes de aquí que se integran en ellas. Así lo explicó ayer el fiscal de menores, Juan José Márquez, quien añadió que las causas por delincuencia juvenil descendieron un 10% durante el año 2009.
El fenómeno de las bandas ha sufrido una transformación, relató el fiscal. Antes, unas pocas dominaban este planeta, pero ahora se han fragmentado mucho y han aparecido otras pandillas más pequeñas y no tan unidas por nacionalidades o credos.
Es un problema que no se ha incrementado en número, pero que presenta facetas sorprendentes. Por ejemplo, ¿por qué un chico o una chica catalana pasan una prueba de iniciación para integrarse en ellas? Porque esto está ocurriendo, y de facto también se ha visto en ellas a muchachos rusos o del Magreb.
En cuanto a su violencia, puede ocurrir que durante meses no pase nada y que, de repente, en semanas, haya dos o tres incidentes graves. Eso, en lo que concierne a los menores de edad. En mayores si que se tiene noticia de otras actividades. Pero no ha ocurrido, durante el año pasado, que una pandilla se haya puesto de acuerdo para matar a un integrante de otra. Si ocurre que un capítulo (una sección de la banda) lo haga, o que un pandillero mate a otro por motivos como disputas por celos. En general, estadísticamente, es un problema que no crece, pero que tampoco desaparece: se mantiene estabilizado.
Al fiscal de menores, más que los números, le preocupa la intolerancia que se detecta en sectores juveniles, que llevan a una violencia gratuita hacia el prójimo o hacia su propia familia, al mismo tiempo que hacia la falta de respecto hacia la autoridad. Y, sin embargo, las estadísticas del 2009 son positivas. Desde que se contabilizan atendiendo al cambio de legislación de menores, esto es en el 2002, el número de diligencias preliminares abiertas (por la posible comisión de un delito de un menor) se sitúa en 9.364. Esto supone un 10% menos que en el 2008, el peor de los ejercicios, cuando fueron 10.243. El fiscal añadió que no encuentran razones objetivas para argumentar por qué subió tanto entonces, ni por qué ha bajado tanto ahora. Al final, estas causas se han transformado en 2.220 escritos de alegaciones, el equivalente al escrito de acusación para los mayores de edad. El número baja tanto porque en la jurisdicción de menores se buscan medidas alternativas y también mediación con las víctimas para solicitar su perdón. De este modo queda cerrada la vía penal, se consigue el arrepentimiento del menor (que según la experiencia no vuelve a delinquir en el 90% de los casos) y siempre queda la posibilidad de demanda civil para reclamar daños materiales. Sólo en un 10% de los casos se llega a la pena de internamiento.
En cuanto a origen, el 40% de los menores que pasan por la Fiscalía son extranjeros (principalmente de Marruecos y Ecuador) lo que no guarda relación con las pirámides de población, sino con que son sectores más frágiles.
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