El justiciero de Alá

Un magnate franco-argelino se propone sufragar las multas de las mujeres que lleven ‘burka’ en Francia pese a la prohibición

El Mundo, , 15-07-2010

RUBÉN AMÓN / París
Corresponsal
El tycoon franco-argelino Rachid
Nekazz se ha propuesto sufragar
las multas que la Justicia francesa
imponga a las mujeres cubiertas
con el velo integral. Es la manera de
incitar el uso del burka y de responder
a la ley restrictiva que acaba de
aprobar la Asamblea Nacional.
Queda pendiente el visto bueno
definitivo del Senado en septiembre,
pero el consenso de la normativa
y la mayoría de la que goza el
partido sarkozysta (UMP) implican
que las multas y las penas podrían
empezar a aplicarse a partir del
próximo mes de enero.
Será entonces cuando Rachid
Nekazz habrá recaudado un millón
de euros –según sus cálculos– como
fondo de garantía a las transgresoras
de la ley. No sólo con la
venta de algún inmueble propio en
la periferia parisina. También gracias a una suerte de recaudación
popular.
Nekazz, adherente del Partido
Socialista, está de acuerdo en que
el burka debe restringirse en los espacios
públicos –ayuntamientos,
hospitales, oficinas de correo–, pero
discrepa con el hecho de que
puedamultarse a una mujer por llevar
el velo integral en la calle.
«Me parece que es un ataque a
las libertades y una afrenta a la
Francia republicana. La ley en curso
es una clara injerencia. No estoy
defendiendo el burka, sino el derecho
legítimo a vestirse como uno
crea oportuno», razona el carismático
constructor.
Las multas constan en la ley promovida
por Nicolas Sarkozy y figuran
en el texto que se tramita en el
Parlamento, aunque la letra pesada
de la normativa concierne particularmente
a quienes instigan el uso
de la prenda: hasta un año de cárcel
y 30.000 euros de castigo.
¿Sería el caso de Rachid Nekazz?
No lo cree el empresario ni dice
sentirse intimidado.Más bien considera
que su papel de garante y de
sufragador de multas consiste en
ayudar financieramente a las mujeres
que anteponen las convicciones
religiosas y la libertad a la aplicación
desproporcionada de la ley.
La sanción por el uso del velo integral
consiste en 150 euros, aunque
la reincidencia supone un incremento
del castigo pecuniario y
puede expiarse con un cursillo de
orientación ciudadana acorde con
el «esfuerzo pedagógico» que reivindica
el Ejecutivo galo.
Para contestarlo, Rachid Nekazz
recuerda que el Consejo Constitucional
francés se ha manifestado
contrario a la penalización total del
uso del burka. No se trata de una
posición oficial ni definitiva, pero sí
ha trascendido, demomento, el dictamen
técnico: «Una prohibición
absoluta y general del velo integral
como tal no podría encontrar ningún
fundamento jurídico incontestable
y estaría expuesta a fuertes
incertidumbres constitucionales»,
señala el borrador de los sabios
franceses.
Contradictoria dignidad
Dicho de otra manera: el Consejo
Constitucional considera chirriante
y contradictorio invocar la dignidad
de la mujer para imponerle a renglón
seguido una prohibición. Especialmente
valorando que muchas
musulmanas deciden ataviarse con
el velo integral por decisión propia.
Las estadísticas no son muy claras
al respecto, pero el Ministerio
del Interior sostiene que aproximadamente
2.000 mujeres musulmanas
utilizan en Francia el burka o el
velo integral. Particularmente en las
periferias de París, Lyon yMarsella.
Se trata de una cifra modesta en
proporción a las dimensiones de la
comunidad islámica en el Hexágono,
pero no se antoja pequeña ni
baladí respecto al dinero que puede
costarle a Rachid Nekazz la campaña
de financiación de las multas.
Menos mal que su iniciativa ha
encontrado otras almas caritativas.
De hecho, Rachid Nekazz, candidato
anecdótico a las últimas presidenciales
francesas y señor del ladrillo,
dice haber recaudado 36.000
euros en 24 horas como resultado
de sus inquietudes.
También las comparte la oposición
francesa. Especialmente el
Partido Socialista, cuyas señorías
decidieron abstenerse de votar anteayer
la prohibición del burka.
Acusan al Ejecutivo tricolor de haber
promovido un debate desproporcionado
y sostienen que la condena
total de la prenda podría representar
una amenaza a las
libertades.
Es una manera de ajustarse a la
doctrina trazada por el Consejo
Constitucional, cuyos miembros,
incluidos los ex presidentes Giscar
d’Estaing y Jacques Chirac, podrían
retocar seriamente la iniciativa
de Sarkozy una vez haya terminado
de tramitarse.

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