La impunidad de la policía incendia las calles de California

Diario Sur, MERCEDES GALLEGO CORRESPONSAL, 10-07-2010

Tan pronto como se corrió el rumor de que el jurado tenía un veredicto, las calles del centro de Oakland se convirtieron en un tumulto de gente que abandonaba sus trabajos para volver a casa antes de que prendiese la violencia. Así de poca fe tenían estos californianos en que un policía que mató a un negro por la espalda recibiera una condena acorde.

El jurado había tardado apenas seis horas en deliberar su veredicto de muerte accidental, pese a los numerosos vídeos de los testigos que vieron al agente Johannes Mehserle pegarle un tiro en la espalda cuando ya lo tenía controlado e intentaba ponerle las esposas.

El agente alega que creyó estar empuñando una pistola Taser de descargas eléctricas para inmovilizarlo. Una excusa que tardó varios días en dar, después de ese fatídico 1 de enero de 2009 en que perdió la vida Oscar Grant III, un afroamericano de 24 años, padre de una niña de 4, que volvía a casa tras celebrar la Nochevieja en el embarcadero de San Francisco.

Quienes destrozaban el jueves por la noche las calles del centro de Oakland no se creen la versión del homicidio involuntario, que conlleva entre dos y cuatro años de prisión. «Es increíble, a este tipo le va a caer menos que si hubiera escrito un cheque sin fondos», protestó Barbara Plantiko, una abogada de inmigración. «No nos podéis matar a todos», pintaban los manifestantes en las calles. Mientras, el jefe de Policía Anthony Batts se proponía restaurar el orden. «Esto no es el salvaje oeste, no lo voy a permitir», aseguró. Ayer, 83 detenciones después, la calma tensa volvía a reinar en Oakland.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)