Jóvenes en Nueva York recurren al baile para olvidar problemas familiares

El Universo, 07-07-2010

El baile se ha convertido en el centro de la vida del colombiano Juan Zapata y del puertorriqueño Víctor Mejías, que han encontrado en él la forma de superar hoy una vida de dificultades y desarraigo familiar, y de ayudar a otros jóvenes a mantenerse alejados de las drogas y el alcohol.

“Estoy haciendo algo positivo con mi vida porque estudio, trabajo y estoy con el grupo de baile. Me siento muy solo, pero, he aprendido a reconocer que todo en la vida no es fácil”, dijo Juan Zapata, de 19 años y estudiante de fisioterapia en La Guardia Community College de la Universidad de la ciudad de Nueva York (CUNY), durante una entrevista con Efe.

El desarraigo y los problemas familiares son los puntos en común de ambos jóvenes, pues el padre de Zapata abandonó a la familia por un problema relacionado con las drogas y su abuelo fue asesinado producto de la violencia ligada a sus actividades con el narcotráfico en Colombia.

Mejías, por su parte, también fue abandonado por su padre y su madre está en prisión desde hace cinco años en Nueva York.

Esas circunstancias de la vida llevaron a que se conocieran en una iglesia del condado neoyorquino de Brooklyn, donde un grupo de chicos, aunque con diferente origen étnico, compartían historias similares y su interés por el baile.

Zapata tenía once años cuando su tía le trajo a vivir a Nueva York para que fuera el primero en su familia en ir a una universidad, pero cinco años después tuvo que tomar las riendas de su vida cuando ésta no quiso tenerlo más en su casa.

World Class Dancers, integrado por veinticinco chicos entre los 12 y 22 años, algunos de ellos con historias similares a las de Zapata y Mejías, busca hacer la diferencia en su comunidad, por lo que imparten talleres a otros jóvenes con el mensaje “de que pueden cumplir sus sueños, divertirse y respetar sus cuerpos”.

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