Las legislativas de noviembre son otra historia
La Vanguardia, , 06-07-2010Los políticos – la mayoría de ellos-viven en la inmediatez. No hay otro horizonte que las próximas elecciones. En Estados Unidos no es distinto. Por eso, las previsiones y los debates sobre los cambios políticos que causará la transformación demográfica quedan en un segundo plano ante las elecciones legislativas del próximo noviembre. En noviembre, el problema para los demócratas es la desmovilización de los electorados que dieron la victoria a Barack Obama en las presidenciales del 2008: hispanos y jóvenes, además de blancos centristas que podrían o abstenerse o votar a candidatos republicanos. Los conservadores radicales, irritados con las políticas económicas de Obama, ya están movilizados. Ante la campaña electoral de noviembre, y bajo la presión del movimiento populista tea-party,los republicanos parecen haberlo apostado todo por la política del no. Los demócratas, por su parte, “han decidido gastar decenas de millones de dólares para recrear (…) el modelo de la elección del 2008, en las que se apoyaron en una participación mayor de lo normal de los jóvenes y en un fuerte apoyo de los afroamericanos y los hispanos”, escribía ayer el columnista Chris Cillizza en The Washington Post.Si la estrategia funciona, significará que habrá movilizado un electorado que en las legislativas suele quedarse en casa. El plan, añadía el columnista, es “como mínimo ambicioso”.
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