Los forenses trabajan contrarreloj para identificar a las víctimas
El País, , 25-06-2010El tren pasó y arrolló a la multitud que bajaba a celebrar San Juan en las hogueras de la playa de Castelldefels. Después de que hayan pasado 36 horas de la tragedia de la estación de Castelldefels quedan muchas incógnitas por resolver. La primera y más importante es la cantidad e identidad de las víctimas. A última hora del jueves la consejera de Justicia de la Generalitat, Monserrat Tura, elevó el número de muertos de 12 a 13. A los pocos minutos, los portavoces de su Consejería puntualizaban que se trata solo de una hipótesis. No se puede llegar de momentos más lejos: los investigadores se enfrentan al reto de analizar los fragmentos de las víctimas para reconstruir sus identidades. El equipo lo componen 19 forenses, 21 policías científicos y 31 agentes más.
La identificación puede durar varios días. La incertidumbre por la identidad de los muertos ha provocado un terrible desasosiego entre las familias. Algunos testigos del accidente que salieron ilesos tienen el convencimiento de que sus familiares o amigos han fallecido, ya que viajaban con ellos y, tras el impacto, no han vuelto a saber nada. Las familias, sin embargo, aún no han accedido al depósito de cadáveres para identificar los restos. Para denunciar la desaparición de sus hijos, en la Ciudad de la Justicia de L’Hospitalet – donde se ubica el Instituto de Medicina Legal – se concentraba el jueves un número tal de padres que hace pensar que aún quedan personas por aparecer o víctimas que identificar. Las autoridades insistían en que algunos padres podrían encontrarse al volver a casa con la sorpresa de que sus hijos hubieran alargado la verbena y estuvieran ya en la cama.
De las 13 víctimas confirmadas, ocho ya están identificadas: siete son hombres y una, una mujer. De los cinco restantes, cuya identidad todavía se desconoce, Tura sólo ha podido avanzar que se trata de dos hombres y tres mujeres. Dos colombianos y cinco ecuatorianos están entre los fallecidos.
Respecto a los 14 heridos, 10 siguen hospitalizados. Son, en su mayoría, jóvenes (sus edades oscilan entre los 15 y los 25 años, salvo una mujer de 45); tres son mujeres cuyo estado es crítico .
Tres investigaciones abiertas
El juzgado de Gavà que estaba de guardia la noche del accidente ordenó por la mañana del jeves una segunda batida en Castelldefels – Platja para buscar objetos personales que ayudaran a identificar a las víctimas. A mediodía permitió que, tras un registro minucioso, se retirara el Alaris que impactó contra los pasajeros. El juez ya tiene en su poder la caja negra del tren, que será clave para aclarar el siniestro. Además de la judicial, otras dos investigaciones están en marcha – una de Adif y otra de Renfe – .
El maquinista del Alaris dio negativo en la prueba de alcoholemia (0,0 miligramos por litro de aire aspirado) y está recibiendo atención psicológica por la conmoción. El conductor, según Renfe, iba a la velocidad adecuada y no tenía obligación de reducirla a la entrada de la estación porque no iba a parar en ella.
Las primeras investigaciones sobre el siniestro apuntan a que fue ocasionado por la imprudencia de los viajeros que cruzaron la vía, y descartan que un exceso de velocidad del convoy o un déficit de las medidas de seguridad de la estación fueran un desencadenante. Las víctimas decidieron cruzar por encima de las vías para evitar la aglomeración de pasajeros en el paso subterráneo (que estaba abierto) y alcanzar la playa cuanto antes. Esta conducta, peligrosa pero frecuente, está sancionada con hasta 6.000 euros de multa. Rara vez se castiga, pero el riesgo es evidente.
Los primeros pasajeros alcanzaron el otro andén sin dificultades. Los que les seguían, sin embargo, no advirtieron que se aproximaba un tren a gran velocidad. Algunos lograron zafarse de la embestida dando un salto hacia adelante. Pero a 30 de ellos, el Alaris de Alicante a Barcelona les pilló de pleno o les arrojó violentamente a su paso.
Las autoridades insisten en que el apeadero de Castelldefels cumple con “toda la normativa de seguridad vigente”, según el ministro de Fomento, José Blanco, quien visitó a las víctimas. Renfe ha asegurado que diez vigilantes de seguridad iban a entrar a trabajar justo siete minutos después de que se la hora a la que se produjo el accidente. Su intención era regular la avalancha de viajeros prevista por las verbenas.
En el tren de cercanías en el que viajaban las víctimas circulaban unos 700 pasajeros, según diversas fuentes. Lo normal en una noche como la de San Juan en una localidad costera como Castelldefels, a una veintena de kilómetros de Barcelona, con una extensa zona de playas donde miles de jóvenes celebran el solsticio de verano.
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