La crisis reduce las bodas y nacimientos
El Correo, , 23-06-2010En tiempos crisis, lo mejor es no hacer cambios. Esta máxima de san Ignacio de Loyola sigue vigente. Y como no hay mayor cambio en la vida de una persona que tener un hijo o modificar el estado civil, los españoles han pisado el freno de los nacimientos y de las bodas. Así, al menos, lo pone de manifiesto el último informe del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre el movimiento natural de la población. En 2009, vinieron al mundo 492.931 bebés en el conjunto de España, lo que representa un descenso del 5% respecto a 2008. La cifra de parejas que oficializó su relación fue de 175.952, es decir, un 10,8% menos que sólo un año antes.
En el caso de los natalicios, lo más significativo es que se pone fin a la trayectoria de leve pero constante incremento registrada durante la última década. Y esto sí constituye un dato preocupante. En un país ya envejecido, una bajada del número de los recién nacidos, por muy pequeña que sea, enciende todas las alarmas, dado que una pirámide de población invertida supone un serio riesgo para el relevo generacional en todos los aspectos de la vida.
Esto es lo que opinan los expertos en indicadores demográficos. Aunque el dato de sólo un año es del todo insuficiente para predecir la tendencia futura, la catedrática de Sociología de la Universidad del País Vasco (UPV) María Teresa Bazo llama la atención sobre el hecho de que tanto en España como en el conjunto de los países más desarrollados de la Unión Europea ha sido «la aportación de la población inmigrante» la que ha conseguido incrementar las altas en los registros civiles. «El riesgo ahora es que este colectivo, al ser el más afectado por la crisis económica, decida irse o no tener más hijos», señala experta.
Menos fecundas
El peligro del que alerta la sociólogica es ya una realidad. Los partos de mujeres extranjeras descendieron un punto más (6%) que los de las españolas, aunque todavía representan el 20,6% del total. Para María Teresa Bazo esto es así también porque los inmigrantes, a medida que se asientan, adoptan pautas de comportamiento de los ciudadanos del país de acogida. La experta vuelve a dar en la diana. En 2002, las mujeres extranjeras tenían una media de 2,05 hijos, frente a 1,21 de las españolas; desde entonces, su tasa de fecundidad ha ido descendiendo hasta situarse en 1,69 hijos el pasado ejercicio.
En 2009, hubo menos recién nacidos y también menos fallecimientos. Un total de 383.486 españoles dejaron este mundo; es decir, 712 menos que en 2008. Este hecho contribuyó a arrojar un crecimiento vegetativo positivo de 109.445 ciudadanos. Esta cifra, sin embargo, es sensiblemente inferior a la de un año antes cuando, con 134.305 personas, se alcanzó el máximo aumento natural desde 1985.
«No es momento de gastos»
Si la crisis lleva a las parejas a tener menos hijos o a no tenerlos, algo similar ocurre con las bodas. El descenso ha sido espectacular: 19.328 ceremonias menos que un año antes y casi 27.000 menos que en 2008. María Teresa Bazo lo encuentra del todo lógico. «No es momento para gastos. La gente tiene miedo a las consecuencias de la crisis, así que prescinde de los grandes desembolsos y una boda, en estos tiempo, lo es».
Este comportamiento de la población es bastante similar en todas las comunidades, aunque se aprecian algunas diferencias ya apuntadas en anteriores informes. Así, Murcia y Madrid son las regiones con mayor crecimiento vegetativo de la población, mientras que Galicia, Castilla y León, Asturias, Aragón, Cantabria y Extremadura se sitúan en el otro extremo: mueren más personas que las que nacen.
El Instituto Nacional de Estadística llama la atención sobre el hecho de que la mitad noroeste de la Península, que ya tiene las poblaciones más viejas de toda España, sigue ahondando la brecha respecto a los lugares con una tasa de natalidad superior a la media, como son Murcia, Madrid, Cataluña, Andalucía, Baleares y Navarra.
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