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El debate sobre el uso del burka y del niqab salta este miércoles al Parlamento

Expertos consideran que la polémica no es proporcional al uso «escasísimo» de estas prendas islámicas

Diario Vasco, RAÚL CASADO/EFE | MADRID., 21-06-2010

El debate sobre el uso de velos integrales (el burka o el niqab) se había limitado hasta ahora a corporaciones locales, pero el miércoles irrumpirá de lleno en el Parlamento con el debate de una moción del PP a favor de su prohibición en espacios públicos.
Pero «¿quién ha visto un burka en España», se preguntan algunos expertos consultados, que apuntan a la desproporción que existe entre el debate social y mediático que ha generado la utilización de esa prenda y el «escasísimo» número de personas que se podrían ver afectadas por su prohibición.
Muchos advierten de que se trata de un debate «artificial» y de que no existe ni demanda ni conflicto social que justifique su regulación en España, pero no dudan tampoco en criticar su uso y el reconocimiento implícito de la sumisión de la mujer al hombre que supone su utilización.
La antropóloga Yolanda Aixelá, investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), advierte además de que este debate está contribuyendo a dar voz y visibilidad a un grupo muy minoritario en España, de que puede provocar un aumento de la «islamofobia» y de que está perjudicando «muy seriamente» a las pocas mujeres que visten el burka o el niqab.
Igualdad o libertad religiosa
El burka (que cubre todo el cuerpo de la mujer y le permite ver a través de una rendija) y el niqab (que sólo deja los ojos al descubierto) son minoritarios en España, según Aixelá, que ha observado además que esas prendas carecen de legitimidad desde el punto de vista islámico y de la lectura literal del Corán. Mantiene que estos velos integrales son símbolos culturales, y no religiosos, y que la relación de los mismos con la religión y el Islam es un fenómeno «muy reciente».
Para Carlos Soler, profesor en la Facultad de Derecho Canónico de la Universidad de Navarra, el conflicto es en España inexistente, aunque sí observa que se produce una contraposición de problemas y de derechos: el derecho a la igualdad entre hombres y mujeres y el derecho a la libertad religiosa o a las propias convicciones. Se trata mantiene de dilucidar cuál de los dos debe prevalecer.
Mohamed Escudero, coordinador del Centro de Información de la Junta Islámica, no es partidario de que su uso no se extienda en España y tampoco cree conveniente regular la utilización de una prenda que a su juicio en España «no utilizan más mujeres de las que se pueden contar con los dedos».
La senadora del PP Alicia Sánchez-Camacho, promotora de la iniciativa que se debatirá el próximo miércoles en la Cámara, considera en su iniciativa que el uso de esta prenda es «discriminatorio, lesivo y contrario» a la dignidad de las mujeres y a la igualdad real y efectiva con los hombres, una opinión con la que coincide la ministra de Igualdad, Bibiana Aído. Pero lo cierto es que ese texto legislativo podría no ver la luz hasta el próximo año, y el Ejecutivo no oculta que no está entre sus prioridades para los próximos meses.

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