El poder del fútbo

La Vanguardia, Màrius Carol , 13-06-2010

Bill Shankly, el locuaz entrenador del Liverpool de los sesenta, dijo en un buen día que el fútbol no es una cuestión de vida o muerte, sino algo mucho más importante. La cita viene a cuento del Mundial de Sudáfrica, que resulta una ocasión única para el país organizador y, por extensión, para todo el continente. Eto´o se lo dijo a Jordi Basté, en El món a RAC1:“El Mundial es una oportunidad para que Áfricaenseñe al mundo que en su territorio no sólo hay enfermedades, enfrentamientos y calamidades. El continente africano quiere escribir su propia historia y no podemos desaprovechar la ocasión que nos ofrece el fútbol, pues durante un mes los ojos del mundo mirarán nuestro continente”.

Nelson Mandela le manifestó algo parecido a John Carlin mientras entregaba un premio al futbolista brasileño Pelé: “El deporte tiene el poder de cambiar el mundo. Tiene el poder de inspirar y unir a las personas como pocas cosas (…) Es más poderoso que los gobiernos para romper barreras raciales”. Esa fue la base del libro Invictus,que Clint Eastwood convirtió en película. Fue durante la Copa del Mundo de rugby en Sudáfrica, en 1995, cuando Mandela entendió que el equipo era una excusa para superar el odio racial y conseguir la reconciliación en el país. Los Springboks, que era el equipo de los blancos de Sudáfrica, con el que no se identificaba ningún africano, consiguió convertirse en el equipo de todos gracias al empeño de Mandela y del capitán François Pienaar.

Ahora, otro libro publicado con ocasión del Mundial de fútbol, Ubuntu,del profesor Albert Figueras (Plataforma), coloca en vasos comunicantes los dos acontecimientos deportivos que le ha tocado vivir a Sudáfrica, y se pregunta: ¿qué ha hecho posible que un país gobernado hasta hace quince años por una minoría blanca bajo el régimen racista del apartheid pueda acoger el Mundial de fútbol 2010 y sea un ejemplo de entendimiento social y de progreso? El doctor Figueras asegura que la respuesta se llama ubuntu,es decir, el espíritu de sufrimiento sin amargura y de reconciliación, que, en lugar de centrarse en la venganza del pasado, se proyecta en un futuro mejor para todos. Para él, que conoce bien el país, ubuntu es la gran enseñanza de Sudáfrica al mundo, algo que la vieja Europa debería poner en valor en momentos de crisis.

La FIFA calcula que el primer Mundial africano tendrá una audiencia acumulada de 26.000 millones de telespectadores y concentrará entre periodistas, fotógrafos y profesionales de radio y televisión a 19.000 personas. Es, pues, una oportunidad inmejorable para mostrarse al mundo. La gente recuerda del Mundial de Alemania el cabezazo de Zidane a Materazzi. Esperamos que del Mundial de Sudáfrica los espectadores se lleven la imagen de un país donde es posible la esperanza. El ubuntu,por decirlo con una voz sudafricana.

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