Agresiones sin grabaciones

Diario de Noticias, 12-06-2010

EN este periódico local, que no en el otro, en primera página se ven las imágenes de la acción brutal y abuso de poder violento contra el joven ecuatoriano. Saco mis propias conclusiones.

El joven extranjero ha tenido la suerte de estar amparado por SOS Racismo y de que en ese momento hubiera cámaras. Él podrá aportar las pruebas pertinentes. Suerte para él. Pero esta carta es para denunciar otros tantos actos vandálicos de agentes municipales, porque la brutalidad de algunos policías de este cuerpo no sólo se dirige a extranjeros, sino también a ciudadanos pamploneses. No hay distinción alguna.

También en septiembre de 2009, hay testigos oculares, pero no grabaciones, de cómo unos agentes salían de un furgón policial y sacaban de un turismo, se había estropeado, a un ciudadano pamplonés, y que sin explicación alguna le propinaron una brutal paliza (no haciendo el pamplonés acopio alguno de acción violenta) y que, tras tenderlo al suelo violentamente, fue esposado y conducido al susodicho furgón para introducirlo en los calabozos. Este ciudadano sólo puede aportar pruebas fotográficas de cómo le dejaron la cara, hinchada y ensangrentada. No había cámaras. Maldita suerte.

Pero no acaba aquí la historia. Al compañero, propietario del vehículo, nada más llegar al lugar y ajeno a todo, también sin mediación alguna, fue esposado y tras palizón al canto, también fue conducido a los calabozos. Encima, este pamplonés había sido intervenido quirúrgicamente días atrás y de sus apósitos corría la sangre por las esposas dichosas.

¿Y todo por qué? Ambos señores sólo tenían una culpa: que su vehículo motor se estropeara en el momento más inoportuno parece ser y que se toparan con agentes con sed de violencia.

Es casualidad que estos hechos también ocurrieran en septiembre de 2009. Y mi observación, pensamiento o lo que sea me hace pensar que sí había ordenanzas de sus superiores para que con estas acciones violentas nos hagan saber que este cuerpo policial quiere sembrar terror y saber quiénes son los que mandan. ¿O estábamos acaso en un estado de excepción enmascarado?

No es menester aclarar que no todos los agentes municipales son de esta índole; segura estoy de que habrá agentes que desaprueben las acciones de estos compañeros mercenarios (encima pagados por los ciudadanos pamploneses). Y obviamente seguramente tendrán que callar y tragar estos actos para mantener su puesto. Que yo sepa, el policía municipal tiene que velar, cooperar y poner orden pero con civismo.

Con todo concluyo que si los grupos municipales, salvo UPN obviamente, no hacen o no pueden hacer nada para destituir al mercenario y a sus pipiolos, tendrá que ser la acción de la vox populi quien saque a estos delincuentes legales y ser sustituidos por otros agentes de bien. Que haberlos sí los hay.

Karmen Indurain Berrade

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