editorial
Suráfrica estrena 'Invictus' otra vez
El Periodico, , 11-06-2010Suráfrica no ha dejado de crecer como nación desde que Nelson Mandela abrió la reja de su celda para enfilar el sendero hacia el palacio presidencial. Con todas las dificultades políticas que se quieran enumerar, con el riesgo de fractura social que asoma de vez en cuando en los guetos de las grandes ciudades, a pesar de un presidente tan improbable como Jacob Zuma, Suráfrica descorre hoy el telón del Mundial de fútbol convertida en la nación africana más próspera y con el futuro menos incierto. Cabría hablar, incluso, de milagro surafricano si no fuera por el hecho cierto de que, superando enormes dificultades y agravios históricos, la comunidad negra ha hecho prevalecer el sentido común por encima de las tentaciones sectarias.
Nada es casual en este proceso, y Suráfrica es hoy el espejo en el que se miran muchas naciones africanas, desgarradas por las guerras de clanes, las rivalidades raciales y la manipulación de las grandes potencias. De ahí que sea tan importante para el continente el éxito del Mundial, porque conferirá a Suráfrica un certificado de proyección universal que puede inducir a otras sociedades a seguir el mismo camino. Y, al mismo tiempo, confirmará la condición del país organizador de potencia regional emergente con un peso cada vez mayor.
Nunca antes un Estado africano ha acogido un acontecimiento internacional de las dimensiones de un Mundial de fútbol. Es más, durante decenios se dio por supuesto que al sur del Mediterráneo no disponían de los mimbres necesarios para organizar una gran competición, y aún hoy es probablemente mayoritaria la idea de que los riesgos son mayores que los potenciales beneficios. Pero las expectativas creadas por los organizadores del Mundial de Suráfrica pueden ayudar a cambiar esta percepción.
De hecho, la misma Suráfrica conoció el poder de transformación social del deporte con el Mundial de rugby de 1995. En aquella ocasión fue la mayoría negra la que se acercó al deporte preferido de la minoría blanca; hoy puede ser África entera la que se sienta representada en el desarrollo del campeonato más universal del deporte más universal. Puede ser la continuación de aquel Invictus que gestionó Mandela.
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