Diego el Cigala, cantaor: actúa en el Festival de Girona el jueves y pronto en el Liceu
"El tango tiene demasiada letra"
Tengo 42 años: dan sabiduría, pero no quieras saber antes de tiempo. Nací en Madrid, nada más grande, pero el Madrid hoy es una caca muy cara. Soy muy padrero: la familia, todo. Religión no tengo, pero fe, muchísima: Dios es poderoso y bueno y en mi silencio hablo con él
La Vanguardia, , 11-06-2010LLUÍS AMIGUET
El tango tiene demasiada letra.
Algunas muy grandes.
Sí, pero todas van así… Hasta que yo las he puesto así… Y ya no es sólo tango, aunque sigue siendo tango… No sé si me explico.
Si no se le quejan los porteños…
Me aplaudieron en Buenos Aires el otro día 3.500 puestos en pie. Así que ahora mismo me pilla relajado y contentito, porque si les hubiera presentado allí lo mío con el tango y no gusta, entonces fijo que aparecen Gardel y Goyeneche y me hubieran corrido a hostias por todo el teatro. Y es que…
Pues mejor que no aparezcan. …
El tango llevaba parado mucho tiempo.
… Yyo para intentar cantarlo como Gardel, Julio Sosa, Mercedes Sosa… Pues para eso ya estaban ellos.
¿Cómo se atrevió entonces?
Fui al Rex con Chucho Valdés y me regalaron una antología de Gardel y Goyeneche y al acabar me quedé en el camerino oyendo Nostalgiaydespués cayó en mis manos Garganta con arena.
Ese no me suena… Perdón.
Es un tango de una década para aquí – y eso es moderno-de Cacho Castaña. Y al día siguiente en el Rex me salió de pronto en los bises Garganta con arena,y les llegó.
Me alegro.
Elegí bandeonista: Néstor Marconi. Ymedijo Calamaro del mejor guitarra, Domínguez, Juanjo Domínguez. Me metí en You-Tube y lo vi tocar y flipé. Le envié enseguida unos mp3 y me hizo unos arreglos al día siguiente impecables. ¿Y sabes por qué?
¿. ..?
Cuando iban los periodistas a esperar a Goyeneche al aeropuerto, le gritaban: “Pero ¿y la banda? ¿Dónde traes la banda, Goyeneche?”. Y el maestro, señalando a Domínguez, respondía: “Él es mi filármonica”.
Domínguez es una orquesta.
Mejor. Ensayé con Domínguez… ¡un solo día Los dos hermanos de Atahualpa Yupanqui y ya luego sólo nos vimos el día del concierto y fue como si no hubiéramos hecho otra cosa que tocar juntos toda la vida! Me pasó con Bebo y me pasó con Marconi.
Comunión del genio.
Opasao no pasa, y si pasa es el milagro de la música: hablamos todos lo mismo y no hay fronteras ni idiomas ni acentos, mientras se respeten los orígenes. Porque yo soy flamenco por la gracia de Dios y creo que el flamenco se puede amoldar a todas las músicas. Pero eso no funciona si metes a un gran cantaor de flamenco puro a cantar Nostalgia con mucho “ay, ay, ay…”.
No suena.
Lo que yo he hecho, en cambio, es respetar la melodía pero meter la bulería.
¿Cómo?
Así, así: “Quiero emborrachaaar mi corazón / para tener un loco amoooor”.
Pues, sí, es otra cosa.
No se trata de desenterrar tangos tal como estaban, porque olerían mal y ya tuvieron quien los cantó mejor que nadie. Yo lo que quiero es revivirlos a mi aire. A mi aire.
Pues adelante.
Y ahora tengo la bendición de los argentinos, que los han aplaudido. Porque el tango estaba embarrancado. Lo habían intentado mezclar, qué sé yo, con rock-tango.
No tenía ni idea.
… Porque no funcionaba. ¿Sabe por qué sí funciona con el flamenco?
¿. ..?
Porque los dos nacieron una noche en la barra del bar.
El tango, en el burdel, dicen.
En el bar nacen el tango y el flamenco, los de verdad; en el escenario sólo haces lo que se puede. Lo bueno es estar con cuatro amigos en el bar y “taca, taca, taca” o como Goyeneche cantando toda una noche, toda, sobre la barra y toda la barra escuchando.
Amigos tienen que ser.
Flamenco y tango son esa complicidad… Pero conseguirla sobre el escenario con nueve cámaras y focos y 5.000 personas mirándote… Eso es una proeza muy gorda.
No lo dudo.
Y que siga siendo así, porque el día que yo no me cague de miedo antes de salir al escenario, ese día, podrás decir: “Cigala, tu llama se ha apagado”. Pero, por ahora, cada concierto mío es de pánico, intenso pánico.
¿Le da miedo salir?
Ni yo sé lo que voy a cantar ni llevo un orden… A mí me gusta salir y chocar con el público, desde el primer momento sentirlos míos y hacerme suyo.
¿Siempre le funciona?
En Argentina iban locos: Marconi, Domínguez… Y Calamaro me dijo que algo grande iba a pasar al oír una milonga flamenca con otra argentina… ¡Iguales, pero distintas! Entró un periodista en mi camerino y me enseñó las manos y le sudaban y tenía el cuerpo frío, como yo. Y sólo era un periodista.
…
Y debe ser así, porque, si la música no se siente, sólo se consume. Música basura que se consume como una camiseta quita y pon.
También tienen su sentido.
No para Cigala. Cigala está aquí para velar por el flamenco. Y he hecho un disco con Tomatito, que no grababa desde la muerte de Camarón. Y es que Cigala anda siempre dando vueltas al perolo.
¿Pensando qué?
Grabar con Barenboim un disco de sinfónica y Cigala por soleá.
Voces en el humo
Vive el Cigala en un chalet de la sierra de Madrid y allí me da cita a media tarde y luego hora y media de plantón. Al verme esperar, le excusa el servicio: “Está grabando con el técnico”… Y trago hasta que aparece un niño que resulta ser su hijo, Rafael, y le pregunto por papá: “¿Papá? ¡Está durmiendo!”… Y me pongo a rajar indignado del Cigala, cuando aparece fumando no sé qué pero que sólo con olerlo tumbaría al mismísimo Jimi Hendrix. Me camela rápido, entre caladita y caladita de tumbaelefantes, largando de bulerías y milongas, que acompaña con repentinas palmas y cadencias, como para demostrar que, como en el tango, si no brota algún “quejío”, aquí hay demasiada letra.
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