opinión
Miedo y lógica
La Voz de Galicia, , 11-06-2010¿Por qué un país tolerante y con una cultura democrática avanzada premia en las urnas a un ultra vocinglero y convierte al partido xenófobo que encabeza en la tercera fuerza del país?
En parte por miedo. Los Países Bajos son un paraíso en comparación con otros vecinos de la Unión Europea. Con una tasa de paro de la que en España ni siquiera disfrutamos en tiempos de bonanza, una maquinaria exportadora lubricada y cuentas públicas saneadas, más parecen una isla de prosperidad que parte de un continente sacudido por la crisis.
Puede que el temor a perder el estado de bienestar puntero que de ello se deriva haya hecho ver a los holandeses un peligro para su supervivencia si no cierran las puertas y no limitan su disfrute a quienes llegan de fuera.
Pero tampoco se puede ignorar que ese ascenso tiene una lógica política racional. El ultraderechista Geert Wilders supo alentar los recelos de las clases media y baja de su país utilizando como combustible los asesinatos de Pym Fortuyn y de Theo Van Gogh, cometidos por islamistas, sin que la derecha ni la izquierda hubiesen opuesto una narrativa alternativa convincente que le arrebatase la bandera de la crítica al fundamentalismo.
En el pecado llevan la penitencia. Liberales, socialdemócratas y democristianos están obligados a entenderse si no quieren verse mezclados con la criatura que su descuido creó y que, injustamente, lleva a algunos a identificar los Países Bajos y el retorno de la ultraderecha.
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