DEBATE. El continente olvidado

La Copa del Mundo en Sudáfrica

La Vanguardia, , 09-06-2010

Pascal Boniface

Si la organización del Mundial es un éxito, saldrá reforzada la credibilidad de Sudáfrica y de toda África
Por primera vez, el más importante acontecimiento deportivo mundializado – la Copa Mundial de fútbol-va a ser organizado por el continente africano. Áfricaha dado muchos campeones al deporte, pero nunca había sido juzgada digna de poder albergar una competición de primer orden. ¿Supone esto un nuevo comienzo para el que algunos han definido como el continente olvidado de la mundialización? Durante mucho tiempo se ha creído que Áfricano estaba en disposición, por carecer de las infraestructuras necesarias, de recibir una competición como esta.

Ciertamente Sudáfrica es un país aparte. Sudáfrica representa más del 40% de la riqueza del continente africano. En la elección de un país que ganó la designación frente a Marruecos – cuyo dossier técnico tal vez era mejor-,hay que ver sobre todo una oportunidad política. Ciertamente es Nelson Mandela, su persona, la política que él encarna, lo que ha permitido que Sudáfrica fuera designada para albergar la Copa del Mundo 2010. El desmantelamiento pacífico del apartheid y la política de reconciliación que Mandela ha llevado a cabo han sido saludados y recompensados unánimemente por la FIFA. Nelson Mandela es con toda seguridad el político más popular en todo el mundo.

Para muchos, Áfricaes igual a guerras civiles interminables y crueles que pueden desembocar en un genocidio como fue el caso de Ruanda; corrupción, mala gestión, subdesarrollo, infraalimentación, sida y emigración de jóvenes que no tienen ninguna esperanza en sus países, ausencia de democracia, regímenes autoritarios y ahora también hereditarios. Un continente que no ha sabido explotar la riqueza de sus materias primas.

Es cierto que existe un cierto desencanto en Sudáfrica. Aunque ha habido progresos con la creación y aumento de poder de una burguesía negra, la construcción de una verdadera democracia y el acceso a agua y vivienda para gran parte de la población, todavía un 40% de los negros están desempleados y la violencia es endémica. A escala mundial, Sudáfrica es el segundo país en términos de criminalidad después de Colombia, con cerca de 20.000 asesinatos y 50.000 violaciones anuales, según las estadísticas oficiales. Los blancos aún poseen el 80% de las tierras agrícolas, sólo un 5% de las tierras han sido redistribuidas, el desmantelamiento del apartheid no ha traído consigo la creación de una auténtica igualdad social y las desigualdades siguen muy vinculadas a las diferencias raciales.

Sería, por tanto, ilusorio creer que el simple hecho de organizar el Mundial permitirá despegar al continente africano y dejar en entredicho a René Dumont, que en 1962 publicó su impactante libro L´Afrique noire est mal partie.

Áfricaha sido el continente olvidado en los años noventa, abandonado tras el fin de la pugna Este-Oeste, y ahora es objeto de mayor atención por países exteriores. Las grandes problemáticas de la mundialización, sean la emigración, la protección del medio ambiente, la lucha contra las grandes pandemias, cuestiones demográficas, la fractura Norte-Sur, se hallan en el corazón de África.China se muestra muy activa en el continente y organiza cumbres chino-africanas que reúnen a casi cincuenta países.

China busca materias primas pero lanza igualmente una oferta política ya que, al contrario que los países occidentales, no practica la injerencia. Japón, que busca un sillón de miembro permanente en el Consejo de Seguridad, no descuida tampoco los 50 votos africanos en la ONU y, por otra parte, no tiene un pasivo histórico con esta región, al contrario de lo que sucede con su entorno asiático. El propio Brasil parece querer renovar sus raíces africanas mientras que Estados Unidos, ya antes de las elecciones de Obama, se volvió a interesar por el continente, aunque sólo sea por los aspectos petrolíferos y de la lucha antiterrorista.

La organización de la Copa del Mundo es un test. Si se aprueba saldrá reforzada la credibilidad de Sudáfrica y del continente africano. Si se fracasa, los afropesimistas verán confirmados sus prejuicios.

Es por todo ello que Sudáfrica se ha empeñado a fondo para estar a la altura de tal acontecimiento, y muy probablemente lo estará.

P. BONIFACE, director del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicasde París
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