PIRATERÍA

Los jueces piden perseguir a las mafias y dejar a los manteros

La Voz de Galicia, Alberto Mahía, 05-06-2010

Vendedores ambulantes llegan a trabajar 20 horas al día para ganar solo 50 euros

Vendedores ambulantes llegan a trabajar 20 horas al día para ganar solo 50 euros

Ya ha corrido la voz entre los manteros de que la Justicia los entiende, de que ya no les pasa nada por vender bolsos, gafas, pañuelos y cedés en las calles porque, según la jurisprudencia del Tribunal Supremo, no engañan a nadie, todo el mundo sabe que el género es de imitación y de peor calidad, que a las marcas no les supone perjuicio económico alguno y que la venta ambulante es lo único que les da de comer.

Pero aparte de todas esas consideraciones, tenidas en cuenta desde hace unos meses por los jueces para descriminalizar el top manta , existe otro motivo, más humanitario que legal, y es evitar que el inmigrante quede en situación de desamparo, sin ninguna posibilidad de acceder a un trabajo o al permiso de residencia. El abogado Guillermo Fernández Obanza, que desde la oenegé Ecodesarrollo Gaia ha defendido y ayudado a multitud de inmigrantes en A Coruña, explica la situación: «Antes, cuando un chico inmigrante era detenido vendiendo en la calle, la Justicia lo condenaba a un año de prisión. Pero ese no era el castigo más doloroso. Lo que aquello significaba era que aquel joven ya no podía acceder a la residencia o a un contrato de trabajo, pues para optar a ello no se pueden tener antecedentes penales».

Los jueces han entendido que no había razón legal para que los manteros fuesen castigados con tal severidad. Eso se acabó. A fuerza de dictar sentencias absolutorias, ya ningún tribunal condena al mantero, ni a prisión ni a indemnizar a las productoras, cantantes o grandes firmas de moda. Salen absueltos.

Ejemplo de cómo se comportan hoy en día los jueces con los manteros se ve en una sentencia emitida esta misma semana, en la que el Juzgado de lo Penal número 3 de A Coruña absuelve a un ciudadano senegalés que había sido sorprendido con un centenar de películas y cedés piratas de un delito contra la propiedad intelectual. El juez, en el fallo, explica que «contra la venta callejera de productos ilegales por medio de personas que solo buscan una manera de ganarse la vida, ante la imposibilidad de otros medios más adecuados, la lucha no pasa por la aplicación del derecho penal, sino por aplicar normas de orden público que impidan este tipo de ventas». Aparte de eso, añade que los únicos que han de ser castigados son los que reproducen en masa esas copias, «no el último eslabón», que es el de los manteros.

¿Qué opinan de todo eso los vendedores ambulantes? Qué van a decir, que «muy bueno», que «no hacemos daño a nadie», que venden bolsos o éxitos musicales porque no tienen «otro trabajo». Mortala es un senegalés – la mayoría proceden de ese país centroafricano – que llegó a España hace tres años, y en quince minutos de reloj explica cómo se introduce uno en el sector, cuánto se gana o cómo es la tensión de verse «perseguido» en el puesto de trabajo. Cuenta que introducirse en ese mundo es casi obligatorio para quien entra de forma irregular en el país. «Uno llega, y el amigo, familiar o conocido que lleva tiempo aquí le presenta al día siguiente al que distribuye los discos», afirma. Si no hay dinero para comprarle, fían. Aquí, como en todo, quien más horas echa, más gana. Los hay que durante 20 horas se pasan el día de un lado a otro, entre bares y manta, por las calles comerciales de la ciudad. Así, se puede llegar a ganar 40 euros al día, aunque lo normal son 20 o 30. El cedé les cuesta 0,50 o 1 euro, y luego lo venden, dependiendo del regateo, a dos o tres euros.

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