«No he conocido a ningún menor marginado que sea irrecuperable»
El Correo, , 29-05-2010Lleva 40 años trabajando con niños y jóvenes marginados y asegura no haber conocido a ninguno que sea «irrecuperable». El filósofo, psicólogo y pedagogo Enrique Martínez Reguera (Coruña, 1935) habló ayer en San Sebastián sobre ‘Delincuencia, juventud e inmigración’, en unas jornadas organizadas por SOS Racismo.
- En Euskadi, y principalmente en Guipúzcoa, se han registrado problemas y episodios violentos con menores extranjeros no acompañados. ¿Cómo analizar esta situación?
- Se asocian ideas que no tienen nada en común. La adaptación de los muchachos y la de los muchachos inmigrantes son cuestiones distintas, con causas y circunstancias diferentes. En los conflictos de chicos españoles, los chavales se desorientan por una pésima crianza y relaciones familiares muy deteriorantes. Aparecen chicos con conductas asociales.
- ¿No ocurre lo mismo con los menores inmigrantes?
- De otros países nos están llegando muchachos que han tenido una crianza estupenda, que provienen de grupos familiares muy unidos, quizás con carencias materiales enormes. Al llegar aquí se desorientan porque se les cierran todas las puertas.
- ¿Esa es la causa de los problemas?
- Vienen con ganas de trabajar y grandes posibilidades de hacerlo. El llegar aquí ya es un filtro, porque vienen los más capaces de hacer frente a la vida. Han pasado pruebas que muchos de nosotros no superaríamos. Llegar en patera, bajo un camión, no saber el idioma y tener que situarse en una sociedad que no siempre mira de modo acogedor requiere una enorme acometividad, lucidez y fuerza interior. Son muchachos que vienen buscando lo más normal, lo más sano, lo mejor: un trabajo y un papel digno. Y se les niega todo.
- En centros de acogida han quemado colchones. Hay quejas por robos…
- Toda generalidad admite una excepción. Puede haber una unidad excepcional. Pero es aún más excepcional tratándose de muchachos inmigrantes.
- Desde las instituciones se ha dicho que algunos de estos menores no pueden mejorar.
- Son historias que escucho desde hace 40 años. En mis años de convivencia con muchachos españoles que no querían en los centros de tutela ni en los reformatorios nunca he encontrado a uno irrecuperable. Y he convivido con muchachos diagnosticados como psicópatas de alta peligrosidad. La conducta es un hecho que se produce entre dos partes. Ambas tendrán algo que decir.
- ¿Qué aprendió en estas cuatro décadas ayudando a menores problemáticos?
- En la relación nos trabajamos mutuamente. Esos chavales están llenos de buenas cualidades bajo conductas a veces muy anómalas.
- Ha publicado distintos libros sobre el tema. Por ejemplo, ‘Cachorros de nadie’.
- Los libros son fruto de mi experiencia. Me enviaron muchachos considerados violentos y peligrosísimos. Conviví con ellos y descubrí las dificultades que habían tenido en la vida y que no se parecían en nada a las que les achacaban.
- Después vino ‘Tiempo de coraje. Pedagogía para mal educados’.
- Había descubierto el aspecto psicológico de los problemas de esos muchachos. Por eso escribí una pedagogía, en la que los mal educados no son los educados mal.
- Y llegó ‘Cuando los políticos mecen la cuna’.
- Todo esto tiene connotaciones jurídicas. Los muchachos van ante los tribunales. Analizo ahí las leyes dedicadas a los menores.
- Ante algunos crímenes se pide la reforma de la Ley del Menor.
- Hace 20 años se sacó la ley penal de menores. Se pedía equiparar la edad civil con la ley penal rebajando cada vez más la edad. Se llegó a decir que, para asuntos graves, un niño de 7 años puede tener responsabilidad. Pero la responsabilidad es un componente de la persona en función de su preparación, educación y crianza. La ley no puede subirla o bajarla. No se puede legislar en función de un crimen. Ni tratar a todos los niños como potencialmente asesinos, porque es algo viciado de raíz.
- Está también su libro ‘De tanta rabia tanto cariño’…
- Es un homenaje a más de 20 muchachos que, saliendo de un contexto que les ponía todas las etiquetas del mundo, consiguieron una vida plena. Con alegría, familia, hijos y trabajo. Son admirables en muchos aspectos.
- ‘Remando contra corriente’, sus memorias…
- Reflejo que el mundo en que nací no era el que más me gustaba y el mundo en el que estoy, tampoco. Por eso he dedicado bastantes esfuerzos a remar contra corriente.
- Es cofundador de la revista ‘Canijín’, especializada en menores.
- Llevaba unos 15 años trabajando en estos temas y encontraba mucho desconocimiento. Creamos una Escuela sobre Marginación que lleva 30 años funcionando. Analiza la situación desde la perspectiva de los marginados y no de los especialistas. La revista también busca esta proximidad.
- Tuvo el espacio semanal ‘Con los niños no se juega’ en una emisora de radio.
- Fue una experiencia deliciosa. Hablaba con muchachos que estaban en reformatorios. Les pedía que analizaran con objetividad lo que les pasaba y que tomaran postura. Hablaban de sus necesidades materiales y a las instituciones no les gustó. La cosa se enrareció. Pero fue muy estimulante. Creo que era un programa necesario para todos. No hay que asustarse. Echar tierra encima no es el mejor procedimiento. Para resolver un problema hay que tener datos de la realidad.
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