La solidaridad no entiende de edad
El sábado, la Plaza de la Virgen Blanca celebra una fiesta para dar a conocer las actividades con las que los grupos de ayuda, formados por mayores, echan una mano a las personas más desfavorecidas.
Diario de noticias de Alava, , 26-05-2010Hace un año Hilaria Santamaría y Vidal Martínez de Arenaza encontraron la manera de volver a sentirse activos en la sociedad alavesa, una vez que ya que estaban retirados de sus trabajos y que sus hijos ya estaban criados. Estos dos jubilados desde 2009 forman parte de los voluntarios que participan en la campaña bianual Para la solidaridad no hay edad: ¡Haz un hueco!, en la que también colabora una ONG de cooperación al desarrollo y el Consistorio vitoriano.
Esta iniciativa, que pretende dar respuesta a los colectivos más desfavorecidos de la ciudad, forma a su vez parte del proyecto Berakah que realizan cuatro parroquias del Casco Histórico de Vitoria. Los inmigrantes, la comunidad gitana, los mayores que viven en soledad y las prostitutas son los principales beneficiarios de una amplia oferta de prestaciones, entre las que destaca un servicio de microcréditos, el café calor, las meriendas calientes o las clases de castellano para prostitutas.
Se estima que desde el pasado mes cerca de 2.000 personas en riesgo de exclusión social ya pueden servirse de estas ayudas, gracias al acuerdo firmado entre la Unidad Pastoral del Casco Histórico y Caja Duero.
Dentro de las múltiples actividades que el programa lleva a cabo, Vidal echa una mano en dos: el primero de ellos es el café calor, unos espacios de acogida y de escucha para la gente extranjera que recala en Vitoria sin conocer a nadie. Vidal también pone su granito de arena en los bocadillos solidarios, una merienda que se ofrece en los locales de las parroquias de Santa María, San Pedro, San Vicente y San Miguel, en la que cada tarde uno o dos voluntarios como Vidal se acercan a sus locales para ofrecer compañía y su sabiduría acumulada a lo largo de los años. “Cada persona puede colaborar en lo que quiera, como en los microcréditos solidarios, un dinero que gracias a las donaciones prestamos a personas necesitadas. Pero yo no me veo capacitado para ayudar en temas de economía”, confiesa este hombre deseoso de que más personas se animen a colaborar.
Hilaria recuerda que antes de formar parte del equipo de voluntarios se pasó un año observando lo que los grupos solidarios hacían. “Mi primer año fue una experiencia extraordinaria porque, aunque vivas en Vitoria, a veces no se conoce todo lo que aquí pasa”, cuenta esta gasteiztarra, quien un año después de sus charlas con extranjeros o con mujeres que venden su cuerpo como forma de vida, se comprometió a participar directamente en lo que allí había visto. “Es muy positivo ir por la calle y que la gente te salude porque en estos grupos de solidaridad conoces a otras personas y a otras culturas. Animo a todos a que se apunten y a que vayan a la parte vieja, que algunos tienen miedo de pisarla”.
concierto La entrega que Hilaria realiza a esta causa se repitió ayer por la tarde, cuando junto a otras voluntarias como Isabel y Teresa, se pasó por el centro sociocultural de mayores de la calle Los Herrán, para intentar reclutar a más mayores al informarles de las tareas que llevan a cabo los grupos de solidaridad. Pero también llevaba consigo un as bajo la manga: un CD que además de poner un poco de marcha al centro, servía también para recaudar fondos, con los cinco euros de su precio. “Hacen falta más recursos para ayudar a los más desfavorecidos. Por eso se ha editado el disco Escucha todos los sabores, que mezcla la música de todo el mundo”. Esta música se escuchará en directo este sábado en la Plaza de la Virgen Blanca, ya que los mayores han organizado un encuentro en el que desde las 17.00 horas habrá cuatro stands informativos de sus talleres y a las 19.00 horas un concierto con los artistas del CD.
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