Un municipio de continentes
La Verdad, , 09-05-2010Comercio. Inmigrantes en el mercado de los jueves de Barriomar. :: EDU BOTELLA /AGM
Como si del Berlín de posguerra se tratara, la distribución de extranjeros en Murcia refleja un municipio en el que se dan diferentes concentraciones de nacionales según barrios y pedanías que permiten una ficticia división por nacionalidades como la que siguió a la ocupación de la capital alemana. El ‘sector inglés’ se extendería por las poco pobladas pedanías del campo de Murcia, donde florecen los ‘resort’ y los extranjeros son tantos o más que los nativos. Sin ir más lejos, los súbditos de Isabel II suponen por sí solos el 47% de los empadronados en 2007 en Gea y Truyols.
El ‘check point Charlie’ de los británicos se situaría más al norte, en el límite con El Palmar y los barrios del sur de la ciudad, donde los marroquíes predominan entre los extranjeros. Los oriundos del reino alaui son la mitad de todos los extranjeros en la pedanía más poblada, donde el 14% de los empadronados es inmigrante. Y son también el colectivo migrante más numeroso en La Purísima – Barriomar, el barrio con menor porcentaje de españoles (65%) de la ciudad.
La bandera ecuatoriana ondearía, por contra, en barrios tan populosos como El Carmen – donde reside el mayor número de extranjeros – o San Antolín. Frente a ellos destaca la concentración de bolivianos (35% de los extranjeros) en Vista Alegre y de búlgaros en Santiago el Mayor y la pedanía de El Raal (43% entre los inmigrantes). Concentraciones no aleatorias que indican la tendencia de los inmigrantes a vivir rodeados de compatriotas.
El coste del suelo no es baladí en la distribución, y es un barrio de nueva planta como el de La Flota el que tiene menor tasa de extranjeros (6,4%). Entre las pedanías, La Ñora, con un 96,7% de españoles es la menos internacional. De media, las pedanías tienen menos inmigrantes (12,2%) que la ciudad (15,7%). Y son tanto los pueblos al sur del límite municipal como los barrios más meridionales del casco urbano los que hablan más idiomas.
Estudio municipal
Los datos proceden del padrón municipal de 2007, que el equipo de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Murcia ha compilado y analizado en el libro ‘Integración social y participación juvenil. Propuestas y experiencias en la ciudad de Murcia’, editado por la Concejalía de Juventud. El volumen, dedicado al fallecido Miguel Payá, jefe del Servicio de Juventud del Consistorio de 1993 a 2008, recoge una aproximación sociodemográfica al fenómeno migratorio en el municipio y los programas de inserción que realizan las concejalías de Juventud y la de Sanidad y Servicios Sociales.
El autor del estudio estadístico sobre la distribución de los extranjeros en el municipio, Oliver Fischer, remarca que en ningún caso los niveles de concentración de inmigrantes son preocupantes para la convivencia vecinal. De hecho, la localidad con menor tasa de empadronados españoles es Gea y Truyols, debido al peso del ‘resort’ de Trampolín en una población tan escasa.
El análisis recoge un índice de segregación por nacionalidades que muestra el porcentaje de personas de ese colectivo que deberían vivir en otras poblaciones para que estuvieran distribuidos uniformemente por el municipio. Según este indicador, los inmigrantes asiáticos y africanos son los más tendentes a segregarse, aunque un análisis temporal demuestra que los diferentes colectivos inmigrantes se concentran en una primera etapa para después distribuirse cuando su presencia en Murcia se asienta. Así, la nacionalidad marroquí tiene un índice de segregación inferior al de los países subsaharianos; los ecuatorianos se encuentran más dispersos que los bolivianos y colombianos; y los rumanos más que los búlgaros.
Fischer argumenta que este fenómeno puede deberse a factores económicos como el precio de la vivienda o la especialización productiva de ciertas zonas del municipio o a otros de tipo coyuntural. En este sentido, Andrés Duarte, jefe de Servicios Sociales, recuerda cómo los primeros inmigrantes marroquíes que llegaron a Murcia provenían de una misma zona del país vecino y se agrupaban junto a sus conocidos. Duarte también explica que los datos del padrón «deben tomarse con precaución» pues se producen «falsos empadronamientos en pisos patera», que sobrerrepresentan la presencia de inmigrantes en barrios donde, en algunos casos, se encuentran los bufetes de abogados que sirven de domicilio social a efectos de notificación para los extranjeros.
En cualquier caso, el sociólogo alemán descarta que la segregación de inmigrantes sea preocupante. «En comparación con ciudades europeas, el fenómeno es moderado», afirma. De la misma opinión es Duarte, quien se pregunta «¿por qué los ricos se pueden concentrar en La Moraleja y los africanos no en San Andrés?». El responsable municipal añade que el Ayuntamiento lleva años trabajando en pos de la convivencia, hasta el punto de que el objetivo con los hijos de inmigrantes no es su integración, de sobra conseguida, sino que «no olviden sus raíces».
Entre las bondades de la presencia de inmigrantes los autores citan el rejuvenecimiento poblacional, dada la juventud de los que emigran (especialmente magrebíes y rumanos, cuya edad media es de 28 años) y alta tasa de natalidad por encima de la media española. «El 70% del incremento de población se debe a los extranjeros», expone Fischer.
Presencia femenina al alza
Otro de los datos que contiene el estudio es la tasa de feminización de las nacionalidades presentes en el municipio. Si el porcentaje medio de mujeres entre los inmigrantes era en 2007 del 44,6%, siete puntos más que a principios de la década, por países de origen la ratio es bien dispar. Entre los africanos, las féminas están en franca minoría. Son el 9% de los senegaleses, el 15% de los argelinos, el 29% de los marroquíes y el 31% de los nigerianos. Mientras que entre los europeos se da un equilibrio entre sexos (52% de mujeres entre los rumanos, 55% entre ucranianos, 48% entre búlgaros y 49% entre los británicos) y en los americanos predominan ellas (49% entre los ecuatorianos, 59% entre bolivianos y 55% entre los colombianos).
El estudio, que pretende servir de radiografía del fenómeno migratorio para las políticas municipales, refleja por último el descendiente incremento de su presencia en Murcia. En el año 2000 apenas eran el 3% de la población y a 31 de diciembre de 2008 suponían el 14% de los empadronados, pero su llegada se ha reducido desde tasas de crecimiento de casi el 60% anual hasta apenas el 10% en 2007 y el 3% a nivel regional según los últimos datos del INE para 2010. Durante los últimos años han sido los extranjeros europeos los que han ganado peso frente al estancamiento de americanos y africanos. Por países, los ecuatorianos han pasado de ser el 33% de todos los inmigrantes en 2003 a únicamente el 18% en 2007, mientras que los bolivianos han crecido desde el 4% hasta el 12% en el mismo periodo. Entre los europeos, han crecido los rumanos.
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